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viernes, 3 de octubre de 2014

Mientras tanto, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años cayó de 2,61% a 2,58%, subiendo a su vez el precio.

En general, el entorno económico y monetario continúa respaldando positivamente a las acciones, pero no todos los países ni todos los sectores reflejan esta oleada de aumento. Seguimos viendo diferencias importantes entre los países, así como entre los segmentos del mercado. En el futuro, esto significa que los inversionistas deben seguir enfocándose en encontrar un valor relativo y, al mismo tiempo, evitar los segmentos del mercado que pueden ser especialmente sensibles a las tasas de interés en alza.

La semana pasada, aumentaron las acciones de los mercados desarrollados; inclusive, algunos promedios de países alcanzaron alzas históricas causa de la baja inflación, una flexible política monetaria, y la constante buena suerte en evitar los peores escenarios geopolíticos. Las acciones estadounidenses experimentaron un alza histórica y las europeas obtuvieron el mayor valor en seis años y medio durante la semana pasada, pero Japón fue el país que logró la mayor recuperación. El yen más barato llevó a los valores de renta variable japoneses a su mejor cierre.

Fuera de Japón, las acciones tuvieron varios factores que las favorecieron. Por un lado, la noticia de que los votantes de Escocia rechazaron la independencia y seguirán formando parte del Reino Unido, y por otra parte, una oferta pública inicial con valor récord de US$21.800 millones de la firma china por muchos desconocida, Alibaba, que se dedica al comercio electrónico.

Sin embargo, las noticias positivas de la semana pasada no fueron globales, como lo ejemplifica hoy una importante tendencia: la divergencia. Esto se manifiesta tanto en los mercados como en las economías.

En primer lugar, la economía global está cada vez más marcada por la divergencia en los mercados. Los Estados Unidos y el Reino Unido que son actores sólidos, contrastan con el crecimiento moderado en Europa. La semana pasada se demostró en las diferentes políticas adoptadas por los bancos centrales. La última decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos sugirió un cambio, antes de lo esperado, con respecto a las bajas tasas de interés. Al mismo tiempo, el voto al “no” en el referendo escocés de la semana pasada abrió el camino para que el Banco de Inglaterra aumentara las tasas. Por el contrario, el Banco Central Europeo se enfrenta a dificultades muy diferentes como aumentar su balance general y brindar una mayor flexibilidad monetaria.

Ya se ve el impacto en los mercados financieros de un posible aumento en las tasas de la Reserva Federal en 2015. Los rendimientos de las letras del Tesoro a dos años alcanzaron su nivel más alto desde mayo del 2011 y el dólar continúa a la alza. La semana pasada, alcanzó el valor más alto en 14 meses en comparación de otras monedas. Por último, el posible aumento de las tasas está contribuyendo a un alza en la volatilidad de los bonos. La semana pasada, el índice Move, que mide la volatilidad del mercado de bonos, alcanzó su nivel más alto desde febrero. Mientras tanto, ha permanecido en niveles moderados la volatilidad del mercado de renta variable.

Y a medida que divergen las economías, también lo hacen los sectores del mercado. La semana pasada, los mercados emergentes experimentaron un flujo de salida de los productos negociables en bolsa por US$1.400 millones. Incluso en EE. UU., las ganancias no han sido generalizadas. Las bajas capitalizaciones prácticamente no participaron en el crecimiento de la semana pasada y los sectores defensivos, en especial el de servicios públicos, tienen un valor cerca de 4% menor al pico alcanzado en verano.

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