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José David Castilla Sábado, 24 de noviembre de 2018

La fundación probono se encarga de dar los reconocimientos locales en el sector

En países con grandes inequidades sociales y con un servicio judicial alejado de la ciudadanía, el papel que juegan los abogados es fundamental para generar un cambio. Bajo la premisa “por el bien público”, se estructuraron los programas probono que buscan acercar los servicios legales a las personas y empresas que no cuentan con los recursos económicos para pagar un abogado.

La Fundación ProBono, es una entidad que agrupa y contacta a la ciudadanía con distintas firmas de abogados en el país. Cuenta con 55 miembros, presta sus servicios para atender a 35 comunidades y ha realizado más de 3.000 asesorías. La Fundación también se encarga de evaluar y premiar los esfuerzos probono que implementaron las firmas asociadas.

Ana María Arboleda, directora ejecutiva de Fundación ProBono, dijo que “el fin de los programas es lograr que las firmas de abogados realicen una labor de responsabilidad social”.

En 2018, Baker McKenzie fue reconocida como la mejor firma probono de Colombia. El galardón fue otorgado por adelantar iniciativas para atender la crisis humanitaria generada por la migración venezolana. Claudia Benavides, socia encargada de programas probono en la firma dijo que “nosotros nos enfocamos en implementar una política interna, donde cada uno de nuestros abogados destine, como mínimo 20 horas anuales probono por abogado”.

Gómez-Pinzón fue galardonada como la mejor firma probono por los premios TrustLaw 2018. Según Paula Samper, socia encargada de estos proyectos, la firma dedica 3.000 horas anuales para este rubro y ha realizado más de 400 asesorías en los últimos tres años. Samper quien fue ponente en el Comité Redactor de la Declaración Pro Bono del continente, dijo que “el trabajo probono es una oportunidad de ser responsables desde nuestra profesión, en un país donde el acceso a la justicia es muy bajo”.

Según la Red Pro Bono de las Américas, un profesional en derecho debe dedicar mínimo 20 horas de trabajo social al año en temas legales. Entre las jornadas que más se destacan en el país se encuentran las asesorías sociales en problemas coyunturales, el litigio especializado y las asesorías legales.

Ana Medina, socia y coordinadora probono en Godoy Córdoba, dijo que “nuestro trabajo también es apoyar fundaciones con sentido social, nos dedicamos a que estas entidades puedan realizar su trabajo, sin preocuparse por los temas legales”.

 

LOS CONTRASTES

  • Paula Samper Socia y directora ProBono Gomez-Pinzón

    “Las firmas no podemos olvidar la responsabilidad corporativa. El trabajo probono es una oportunidad de ser responsables desde nuestra profesión, en un país donde el acceso a la justicia es muy bajo”.


  • Ana María Arboleda Directora Ejecutiva Fundación Probono

    “El fin de los programas probono es lograr que las firmas de abogados lleven a cabo una labor de responsabilidad social, partiendo desde el desarrollo de su profesión; algo muy necesario en el país”.

Margarita Vesga, coordinadora probono de Araújo Ibarra, afirmó que deben existir fundaciones que consoliden y encaminen los esfuerzos sociales de las firmas de abogados. “Por eso, fuimos socios fundadores de la Fundación Pro Bono, porque el trabajo social es fundamental para el ejercicio de nuestra profesión”.

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