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guillermo cáez gómez martes, 4 de junio de 2013

Si, definitivamente el “Presidente de Venezuela” Nicolás Maduro es como los burros, le echan flores y se las come; lo es no solo porque hable con pájaros, no solo porque quiere hacer ver a Colombia como un país conspirador del imperialismo que él y el fallecido Hugo Chávez tanto desprecian, pero que imitan con países como Bolivia, Argentina o Ecuador, regalándoles millones de dólares para “apoyarlos”; sino porque a pesar que el nuevo mejor amigo ya no está, el Presidente Santos no ha hecho más que tratarlo amigablemente a pesar que se ha maltratado a nuestro país, incluso ofendiendo y lazando fuertes declaraciones en contra de un ex presidente, independiente que nos guste o no esa persona, el deber moral de este gobierno era defenderlo, por algo es su heredero.

La nueva pataleta del señor Maduro, que no hace honor a su apellido, es porque Colombia quiere suscribir un acuerdo de cooperación con la Otan, y eventualmente aspira en algún momento a ser parte de esta organización. En este momento es que los petrodólares de Venezuela cobran valor, ya Evo Morales salió como la vieja chismosa del barrio a pelear por lo que no es suyo, me pregunto: ¿A quién le interesa, se propone invadir o agredir militarmente a Bolivia? Estoy seguro que a nadie, por mucho le enviaran pollos con muchas hormonas para que Evo tema de los efectos en la sexualidad masculina en su país. 
 
Hacer semejante pataleta porque Colombia quiera ingresar a la Otan, como propósito valido de interés de este Gobierno es inmiscuirse en los asuntos internos del país; Maduro, no hagas lo que no quieres que te hagan. Salir a decir que desde nuestro país lo queremos envenenar, cuando es  poco probable que pase por el desabastecimiento  de alimentos que vive y padece Venezuela por cuenta del socialismo del siglo XXI. Esto no es más que una infamia que debe desde la diplomacia resolverse, pero sino funciona, un pronunciamiento fuerte no sobraría para ser honesto. 
 
Recibir al líder de la oposición fue el detonador de la rabieta de nuestro vecino, que si bien es su rival, no convierte automáticamente a nuestro país en su aliado por el recibimiento; aunque debo confesar que por mi parte reconozco como  Presidente de Venezuela a Herique Capriles sin lugar a dudas; pero Maduro no puede tapar el sol con una uña, no puede querer controlar con maniobras imperialistas a nuestro país, aquí recibimos a quien queramos, formamos parte de la organización que nos interese así no le guste, toda vez que estos son derechos que otorga el hecho de ser un país soberano, independiente y a pesar de lo robado, rico que no depende de Venezuela para ser económicamente viable. 
 
¿Acaso recibir a todos los jefes de las Farc, mantenerlos, protegerlos, mimarlos y negarlo a pesar de las pruebas no es mayor motivo de indignación? Por supuesto que sí, pero es por esa cercanía ideológica, económica, y programática que existe entre las Farc y el actual “gobierno de Venezuela”  que nuestro Presidente le teme a endurecer el discurso, ya que puede envolatarse el proceso de paz y desde luego la reelección.
 
Señor Presidente: que no primen los intereses personales sobre los intereses nacionales; Usted debe ser el primero en no politizar el proceso de paz y en hacer respetar la soberanía y buen nombre de Colombia.
 
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