David “Chato” Romero - dromero@larepublica.com.co Miércoles, 21 de junio de 2017

La ley colombiana estableció, para la época de vacas flacas, que las empresas pueden acogerse a una reorganización, tal y como lo contempla el régimen de insolvencia. Para aplicar a ese proceso que, en su gran mayoría, vigila la Superintendencia de Sociedades debe haber cumplido con los siguientes requisitos.

En primer lugar, este proceso se prevé para las sociedades que tengan dificultades en cumplir sus obligaciones o estén a punto de cesar pagos a sus proveedores. En ese aspecto, un primer paso para poder iniciar este proceso es la solicitud ante el supervisor con los cinco estados financieros básicos de los últimos tres años de la compañía. También el inventario de los activos y pasivos, el plan de negocio para la reorganización y un proyecto de calificación de créditos.

Con esta información, la Supersociedades puede admitir o rechazar su socilitud. En caso de aceptar, el inicio de proceso lo marca la designación de un promotor que, a partir de ese momento, será el encargado de asistir a las negociaciones con los acreedores. También se realiza la organización de pagos según lo establece la ley (trabajadores, impuestos, bancos, proveedores). En este punto, si usted es el acreedor puede presentar una objeción en el documento dentro de los cinco días hábiles siguientes a la Supersociedades.

Finalmente, con la calificación de créditos tiene cuatro meses para la aprobación.

Elegir entre la reestructuración o la liquidación

Muchas empresas prefieren esta figura jurídica que la liquidación debido a que la reorganización puede asegurar un cumplimiento del pago de la deuda. Sin embargo, si una compañía no cumple con lo que los acreedores le aprobaron en la reestructuración, la Superintendencia de Sociedades tiene la potestad de declarar la liquidación. El liquidador deberá realizar un inventario de bienes y un proyecto de pagos.

La opinión

José Roberto Acosta
Vocero de Red de Justicia Tributaria

“Esta es una alternativa que tienen las compañías para poder ordenar las cuentas”.