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David "Chato" Romero - dromero@larepublica.com.co martes, 28 de junio de 2016

El incremento salarial que recibieron los congresistas por parte del Gobierno Nacional fue de 7,77%, equivalente a $2,01 millones. Con ese sueldo, en un mes, una empresa podría pagarle a tres directores de área o gerentes con un salario integral que, para 2016, está fijado en $8,9 millones. Si el trabajo es pagado con un salario mínimo, el sueldo de un legislador serviría para desembolsar la nómina de 41 trabajadores que ganan los $689.455 fijados en 2016. 

De acuerdo con Beltrán Benjumea, director de Michael Page Colombia, “en la composición del mercado laboral colombiano, vemos un nivel de remuneración similar en las medianas empresas en cargos como vicepresidentes o gerentes. En una empresa que facture más de US$50 millones y que consideramos como gran empresa, esta remuneración la encuentra en las vicepresidencias y las presidencias que, en algunos sectores, superan los $27 millones”. 

Sin embargo, la experiencia profesional y la formación académica para la responsabilidad en las grandes empresas en un proceso de selección, difiere de los requisitos que hay en el Congreso. Por ejemplo, una oferta laboral encontrada por LR en un portal especializado muestra que para un vicepresidente financiero con una remuneración mayor a $21 millones se requiere al menos de una experiencia de 15 años en el área, nivel avanzado de inglés y con algún nivel de posgrado. Por su parte, en el Capitolio Nacional, los perfiles oficiales que tiene cada parlamentario en las páginas revela que hay 32 congresitas con especialización, apenas siete con maestría y cuatro doctores que suman 43 funcionarios de los 268 elegidos en las elecciones de 2014.

Estéfano Farné, director del Observatorio del Mercado Laboral de la Universidad Externado de Colombia, considera que “la remuneración, si se tiene en cuenta las responsabilidades que tiene a cargo, no es alta. Incluso, si se compara con lo que en el sector privado podría ofrecer en un cargo de similar responsabilidad, el salario termina siendo bajo”.

Si se hace el ejercicio del tiempo que gastaría un congresista en comprar una casa de interés social (que está fijada en un precio máximo de 135 salarios mínimos equivalentes a $93 millones), y si destinara la totalidad de su sueldo, el resultado arroja que lo cubriría en poco más de un trimestre. En cambio, un gerente de salario integral demoraría 10 meses en lograr la misma meta bajo el mismo escenario. Y ni qué hablar de un trabajador de salario mínimo que, en esas condiciones planteadas, tardaría 135 meses (11,2 años) en tener este tipo de vivienda. 

Si ese ejercicio se hace con un carro de $23 millones, en un mes lo compraría el congresista y le sobra; en salario integral, se tardaría un trimestre; y en salario mínimo, 35 meses.  

Algunos sectores políticos como Alianza Verde han propuesto bajar el número de salarios mínimos que gana un congresista (de 41 a 30) para reducir la brecha con el resto del mercado laboral. Farné señala que “esta es una distorsión que va más allá de una medida populista. El problema salarial del mercado laboral no nace en la remuneración de los parlamentarios”.

Las opiniones

Beltrán Benjumea
Director de Michael Page Colombia

“Los sectores de la economía que pagan salarios similares o superiores a los $27 millones de un congresista es el de banca, laboratorios farmacéuticos y petroleras, y requieren una alta formación gerencial”

Estéfano Farné
Director del Observatorio Laboral Universidad Externado

“El salario de un congresista, si se mira desde el punto de vista de las responsabilidades que tiene a cargo, no es tan alto si se compara con lo que podría pagar el sector privado si tuviera una oferta similar”.

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