Pedro Novoa Martes, 10 de julio de 2012

Gratamente sorprendidos, por decir lo menos, nos encontramos al momento de escribir estas líneas por la presteza y probidad con que el Honorable Congreso de la República aprobó el proyecto de Ley 163 de 2011.

Cámara, 007 de 2010 Senado, mediante el cual se establece como obligatoria la prueba de alcoholemia para todos los conductores de vehículos automotores, estableciendo importantes penas de multa y suspensión de licencia de conducir en caso de negativa a la práctica del examen por parte de la persona requerida para el efecto, el cual, para la fecha de publicación de esta columna, esperamos que ya haya sido sancionado por el Gobierno Nacional.

Hace pocos días, mencionaba que hasta tanto no existiera una ley que obligara a la práctica de la prueba y estableciera sanciones en caso de existir negativa por parte del conductor requerido a la toma de la muestra, muchos 'senadores merlanos', podrían negarse a su realización fundamentados en la protección de sus derechos fundamentales y, por su parte, la autoridad carecería de competencia para exigirles efectuársela.

Sin embargo, una vez sancionada la nueva ley, no habrá ninguna de excusa para la toma del examen, de esta manera quienes acostumbran a mezclar la conducción con el alcohol ahora si va a verse realmente obligados a autoregularse para evitar ser sujetos de fuertes sanciones.

Hay dos puntos pendientes por resolver en nuestra opinión:

1.Medidas como las tomadas invitan a las personas a no sacar su vehículo cuando van a un restaurante, bar etc. y pretenden consumir bebidas embriagantes, lo cual significa que su movilización debe hacerse acudiendo al transporte público.

Sin embargo, por lo menos en el caso de Bogotá, la falta de buses u otros medios de locomoción nocturnos es evidente y por otro lado, la inseguridad que se experimenta al tomar un taxi está más que comprobada con innumerables casos que no es del caso mencionar.

Así las cosas, qué medidas se están o se van a tomar por parte de las autoridades para mejorar la posibilidad de movilización nocturna?

2.Bares, restaurantes, tabernas, discotecas y similares, en donde se lleva a cabo y no se controla el consumo de alcohol por parte de los clientes, deben asumir un grado de corresponsabilidad en el asunto?

Estos negocios, sobre los que, vale decir, no tenemos ninguna objeción a su existencia y, aún más aplaudimos, la creación de muchos más de ellos, se lucran, las más de las veces de la venta de bebidas embriagantes.

Y claro, aunque en principio la decisión de consumirlas es de sus clientes, lo cierto es que los dueños y administradores, como parte de una responsabilidad frente a la sociedad de la cual están obteniendo sus ganancias deben ser obligados a realizar campañas contra el consumo de alcohol en conductores y aún más aunar esfuerzos con las autoridades para impedir que personas señaladas como 'conductores elegidos' lleguen, si quiera, a tomar sus vehículos.

Sólo basta por agregar en este caso que ojalá, la norma una vez sancionada por la presidencia de la república, surta los resultados esperados y se inicie una etapa de concientización de la ciudadanía sobre las graves consecuencias que el conducir bajo el efecto del alcohol o drogas alucinógenas se generan para al individuo que los consume, así como para la comunidad en general.