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Judicial

De “freno” burocrático a motor de rentabilidad y expansión para las empresas

En procesos de M&A, involucrar al abogado desde el inicio permite anticipar riesgos legales, revisar las condiciones de la operación y detectar posibles contingencias

02 de octubre de 2026

Daniel Murcia


Gráfico LR
Canal de noticias de Asuntos Legales

La asesoría jurídica muchas veces es percibida como una serie de trabas a la libre operación de una compañía, tanto como para el abogado como para el cliente. Según relata Carolina de Narváez, asociada principal del área de M&A de PPU, el giro que debe tomar esta noción empieza desde la cabeza del jurista. “Dejamos de medirnos por las trabas que imponemos y empezamos a medirnos por el valor que ayudamos a construir con nuestros clientes”, dice.

Lo primero, explica, es que el abogado conozca en la mayor medida de lo posible el negocio tan bien como quien lo dirige y entienda de dónde salen de verdad sus márgenes. Solo desde ahí se leen las tendencias regulatorias y legales a tiempo y se pone el entendimiento jurídico al servicio del crecimiento.

Los riesgos a los que se enfrenta un cliente se anticipan desde el primer borrador de un documento o la primera reunión con el cliente, ya que un contrato bien estructurado les da velocidad a las transacciones, no fricción. En M&A entrar temprano y hacer una debida diligencia rigurosa no frena el negocio, por el contrario, lo protege y, muchas veces, multiplica el valor de la transacción. Ahora, para que ese aporte no quede en discurso hay que medirlo a través de la evaluación y análisis de los tiempos de respuesta, la duración de revisiones y negociaciones contractuales, y los honorarios incurridos por cada asunto.

LOS CONTRASTES

  • Lina Uribesocia de Corporativo y M&A de Pérez-Llorca Colombia

    “El error más recurrente y más caro es involucrar al abogado después de que los términos comerciales ya están verbalmente acordados o incluso plasmados en un ‘term sheet’ o carta de intención mal estructurada”.

  • Carolina De Narváezasociada principal del área de M&A de PPU

    “En un mundo tan cambiante como el actual en el que las nuevas tecnologías y herramientas de inteligencia artificial parecieran innovar en todas las áreas de la vida, incluso en la forma en la que nos relacionamos y hacemos negocios, los nuevos modelos de negocio nos obligan a soltar el típico contrato rígido y secuencial”.

  • Inés Elvira Vesgasocial en Holland & Knight

    “Los abogados inhouse son cada vez más sofisticados y cuentan con muchas más herramientas para identificar campos de prevención. De hecho, esto ha hecho que la relación de los abogados externos con sus clientes corporativos haya cambiado mucho, porque frente a un abogado inhouse más informado, la asesoría se vuelve más selecta y especializada”.

Esto también entra en un escenario en donde las empresas colombianas han cambiado la forma en la que toman las decisiones: hoy lo hacen desde la prevención de riesgos y no desde su asunción. Este cambio responde a la evolución regulatoria y los pronunciamientos de las entidades de control en torno a su responsabilidad.

El error más común

En una de las operaciones más complejas como lo son las fusiones y adquisiciones (M&A) por sus siglas en inglés, se destaca un error no necesariamente común, pero si muy grave que es involucrar al abogado fuera de tiempo o con alcance limitado. Inés Elvira Vesga, socia de Holland & Knight, dice que sucede por ahorrar costos, y al final hay sobrecostos además de incremento del riesgo. “Una operación de M&A requiere un líder de comienzo a fin. No es conveniente dividir, o excluir al asesor de las rondas de negociación. El líder debe tener el panorama completo. Otro error, ese sí común, es aislar completamente al equipo de la empresa target de la operación, se hace por confidencialidad, y deriva usualmente en trabas operativas que se hubieran podido prever durante la negociación con el conocimiento operativo del abogado interno”, complementa.

En esto coincide Lina Uribe, socia de Corporativo y M&A de la firma Pérez-Llorca Colombia: este es el error “más costoso”. Involucrar al abogado después de que los términos comerciales ya están verbalmente acordados o incluso plasmados en un ‘term sheet’ o carta de intención mal estructurada. “Para ese momento, el espacio de negociación legal se acorta, porque renegociar condiciones económicas que las partes ya dieron por aceptadas genera fricción, desconfianza y, en muchos casos, la pérdida del negocio, especialmente si se trata de un proceso competido”, explica Uribe.

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