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Laura Vita Mesa - lvita@larepublica.com.co martes, 27 de octubre de 2020

Los policías fueron encontrados responsables por dos faltas gravísimas, entre ellas el abuso de autoridad por acto arbitrario e injusto

La Procuraduría General de la Nación sancionó con destitución e inhabilidad por 20 años a los patrulleros de la Policía Juan Camilo Lloreda Cubillos y Harby Damián Rodríguez Díaz, como responsables de dos faltas gravísimas, por haber cometido los delitos de abuso de autoridad por acto arbitrario e injusto y el homicidio del estudiante de derecho Javier Ordóñez Bermúdez, el pasado nueve de septiembre en el CAI de Villa Luz.

“Sin consideración o razón alguna y con brutalidad, Javier Humberto Ordóñez Bermúdez recibió golpes contundentes propinados por el uniformado Juan Camilo Lloreda Cubillos, mientras el patrullero Harby Damián Rodríguez Díaz no solo observaba lo sucedido sino que se inclinaba para sujetarlo, todo ello en momentos en que se encontraba en el piso, esposado completamente reducido", dice el fallo leído en la audiencia.

La decisión, además, agrega que "nunca recibió auxilio o atención a pesar de sus lamentos y desesperación por las dolencias que lo afectaban, situación que grabó con su celular el patrullero Lloreda Cubillos a las 00 horas y 38 minutos, es decir, muy poco antes de que empezara morirse a causa de la inmensa hemorragia producida por el estallido de un riñón y las arterias y venas de ambos”.

Tras el análisis del caso, la Procuraduría concluyó que la conducto de los dos patrulleros de la Policía “constituye un acto contra el derecho fundamental a la vida de un ciudadano del territorio colombiano que estaba bajo su cuidado, quien debió haber recibido protección de los policiales, pero contrario a ello, lo que se ha conocido fue que realizaron todas las acciones ilegales para causarle la muerte sin tener la más mínima consideración; como se observa en los videos le dieron un trato indigno de un ser humano y completamente fuera del contexto y la función institucional de la Policía Nacional”.

Además, señaló que la investigación revela que el procedimiento policial no coincidió con el relato de los dos uniformados, pues las cámaras de seguridad del sector mostraron que no hubo un intento de disolver una riña, sino un enfrentamiento físico en el que el patrullero Lloreda usó en reiteradas ocasiones el taser contra Ordóñez.

Además, el ente de control demostró que tras dejar a Ordoñez es estado de indefensión absoluta lo golpearon dentro del CAI “hasta cuando ya no se movía ni daba alguna muestra de vida”.

"La intención de causar la muerte al ciudadano Ordóñez Bermúdez se infiere de la formación que reciben los Policías y su experiencia, que les enseña dónde golpear según el propósito que se busque; si simplemente se hubiera querido lesionar las patadas y puños no hubieran tenido la misma contundencia y hubieran sido dirigidas a las piernas o brazos para luego simplemente aducir que se había fracturado al caerse de la camioneta panel que lo condujo hasta el CAI Villa Luz; pero el hecho de golpear en la espalda y a la altura de la región lumbar, con tanta fuerza, de manera tan repetida que traduce sevicia y a alguien que no podía moverse ni esquivar los golpes para aminorar el impacto, indudablemente demuestra que la intención era acabar con la vida de Javier Humberto Ordóñez Bermúdez".

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