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Pilar Guzmán Lizarazo jueves, 18 de abril de 2013

Siendo paradójica podría decir: cuando el diplomático se disfraza de negociador, engaña; cuando el negociador se disfraza de diplomático, está perdido, considerar las semejanzas y las diferencias que hay entre los roles de diplomático y de negociador, aunque muchas veces nos confunda, tiene antecedentes, situaciones y consecuencias diferentes que se enfoca en los niveles de flexibilidad y de tolerancia con que contamos los seres humanos.

Pensar  en Diplomacia no es solo imaginarnos un cuerpo mas del Estado que ejecuta directivas del Gobierno con otro País,  en el mundo de la globalización, entra el concepto de la diplomacia corporativa que la definimos como, el arte de pensar estratégicamente en aquellos negocios que trascienden entre varias culturas adaptándose hábilmente a las diferentes visiones que tienen las partes interesadas del mundo.  
 
Los ejecutivos que ejercen la diplomacia de nuevos negocios, o aquellos que se preparan para este ejercicio corporativo,  deben tener un estilo y conducta que le permita transformar la hostilidad como cortesía, la indiferencia con interés y amistad, actuar siempre con prudencia, se debe caracterizar  por la  búsqueda de nuevas alternativas o caminos para desarrollar el negocio, también buscar las  oportunidades desatendidas,  diseñar nuevas formas de atención al clientes e informar las novedades en los productos y servicios que maneja la empresa dirigida a la comunidad, obteniendo como resultado de esta actividad,  una rentabilidad y un posicionamiento estratégico y competitivo en el mercado actual.
 
Para aplicar la diplomacia en una negociación se requiere manejar aspectos comunicacionales esenciales para atraer la atención de la parte interesada, la manera de expresarnos ya sea con palabras o con  gestos y la coherencia entre lo que decimos con lo que hacemos es fundamental para crear una imagen que inspire confianza y por ende ganas de que otros quieran negociar con nosotros; por esta razón, observar cómo se expresan los demás y como lo hacemos nosotros será esencial para generar legitimidad en todo lo que comunicamos.
 
Revisemos una vez más la alocución que hizo a pocos días de su posesión el Presidente Obama, podemos ver reflejadas las distinciones lingüísticas y la manera como las transmite con éxito,  estrategia  que tranquilizo a muchos, pues   se declaraba detractor de la guerra y de las armas nucleares, gesto muy valioso por los receptores y por la legitimidad que representa Obama,  el resultado no pudo ser más positivo,  pues “ tomaron la declaración como un acto de paz y un nuevo clima de en la política internacional.” 
 
Para terminar recomiendo algunos tips a los negociadores corporativos en el momento de actuar con diplomacia:
 
El lenguaje corporal no debe ser contradictorio con su emocionar
 
Muéstrese relajado, con las manos y brazos abiertos (según el caso)
 
Si esta con diversos grupos de opinión o sindicatos ponga su dedo índice en la mejilla, señal que está escuchando o valorando.
 
Exprese una sonrisa como estrategia de cercanía (genera la actitud de sencillez para entablar diálogos con cualquier persona, sin importar su origen).
 
 
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