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José David Castilla Jueves, 14 de marzo de 2019

GEB es una de las grandes empresas con planes comprometidos con la región

Planadas es un municipio al sur del Tolima, donde muy cerca se fundaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y que acogió gran parte del conflicto armado. Esta zona del país es fundamental para entender uno de los capítulos más complejos de la historia de Colombia. Una historia que parece correr en círculos.

El municipio es muy cercano a Marquetalia y tiene 29.935 habitantes. Después de la desmovilización de las Farc la población generó grandes expectativas para consolidar una política pública de paz y desarrollo que fuera determinante para jalonar el crecimiento organizado del pueblo. Sin embargo, la salida de los guerrilleros y la entrada de la política tradicional no generaron los resultados esperados y algunos habitantes creen que las cosas se han estancado.

En las calles del municipio aún se siente un Estado tímido que no ha llegado con fuerza para promover inversión social y económica en la zona. Esto se traduce en que la principal actividad económica del pueblo- la única relevante – es la producción del café. Según la Oficina de Desarrollo Rural del municipio, de las 100 veredas que componen su área rural, 87 son productoras de Café. En 2018, se produjeron 223.471 sacos, lo que fue equivalente a 13.408.260 kilos durante el año pasado.

“Hoy nuestros caficultores están cultivando a pérdidas”, comentó Carolina Villarreal, directora de la Oficina de Desarrollo Agrario del municipio. “Producir una carga de café cuesta más de $800.000, pero la están vendiendo a menos de $600.000, es más, algunos de los caficultores han optado por ni siquiera recoger la siembra”, dice Villarreal, quien catalogó como preocupante la situación. Frente a esta situación, algunos caficultores han migrado al cacao que está generando movimientos importantes en la economía del país.

Otro punto que preocupa a las autoridades municipales son las objeciones del presidente Iván Duque para con la estatutaria de la JEP, debido a que podrían llegar a “complicar todo”.

Para contrarrestar esta situación de inestabilidad económica, la población se ha enfocado al cooperativismo. En Planadas hay 41 asociaciones populares enfocadas en emprender en distintos campos, de este número 22 se dedican a impulsar la venta de café con compradores extranjeros que ingresan a negociar sin ninguna clase de intermediario, de esta forma pueden vender el café con precios un poco más altos.

Sin embargo, los pobladores alegan que el abandono estatal sigue produciendo una serie de escenarios que comienzan a cansar a la población.

En la plaza de mercado del municipio, una persona le comentó a este diario que existen graves problemas con el manejo de basuras y de residuos por parte de la administración distrital. Esto es algo evidente al entrar al pueblo. Pese a esto, los planadunos han emprendido desde las cooperativas lo que les ha permitido construir una dinámica de trabajo distinta. Son un pueblo que crece de forma desordenada y que pide más apoyo por parte del Estado en temas de educación, transporte, acceso y diversificación económica.

Otro punto que se destaca es la llegada de la empresa privada para promover empleo y desarrollo de infraestructura. Uno de esos es el proyecto Tesalia Alférez, el cual se enmarca en el macroproyecto de Energía para la Paz que encabeza el Grupo de Energía de Bogotá (GEB), donde esperan poner en funcionamiento 93 torres de energía para brindar energía a los departamentos de Tolima, Huila y Valle; el cual avanza gracias a una fuerte labor del Ejército Nacional y su grupo de desminado humanitario para erradicar al “soldado perfecto”, esos aparatos explosivos que a diestra y siniestra instaló la guerrilla en la zona para proteger sus bases de ataque; elementos que han marcado la historia del municipio y sus pobladores y que aún siguen rondando, impartiendo el temor de la guerra, tres años después de la desmovilización.

Un parte muy positivo para la región es el progreso en temas de desminado, el cual llegó a tal punto que municipios tolimenses como San Antonio o Planadas ya cuentan con una tasa de desminado cercana a 70% y 100%

Además de esta iniciativa, el coronel Zene Contreras, mencionó otras iniciativas de empresas como Starbucks (con la compra del café a varios campesinos) o el interés de Easy Fly en la pista de aterrizaje del municipio, son vistazos de progreso que esperan llegar al municipio.

Mientras tanto, la criminalidad ha tomado distintas formas. Los lugareños aseguraron que “se fueron las Farc, pero llegaron los ‘marihuaneros’”. Otros afirmaban que “al menos con la guerrilla había más orden en temas de seguridad”. La reflexión generalizada es que ha faltado un impulso gubernamental para promover el desarrollo del pueblo, donde se diversifiquen los programas de reinserción social y se aumente el panorama productivo de un pueblo que se niega a volver a las épocas de la violencia.

Planadas se constituye en una incógnita por el desarrollo que refleja el limbo político y social que viven muchas comunidades en el país; solo el tiempo dirá si el esfuerzo del Ejército, la población y las empresas privadas se logra consolidar en un proyecto tan fuerte que logré dejar completamente atrás sus años de violencia.

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