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Stephanny Pérez - sperez@larepublica.com.co sábado, 17 de marzo de 2012

Ser suplantado para realizar compras a su nombre, utilizarlo para comercializar sus bienes, y hasta vincularlo con actos ilegales, son solo algunas de las consecuencias de perder de vista sus documentos públicos y privados.

Y es que, a pesar de la tecnología implementada, para garantizar que no sean alterados: Documentos de identidad, certificados de tradición, contratos, firmas, visas y demás, las tendencias y modalidades de robo utilizadas en los últimos años, no se han quedado atrás con técnicas que afectan al patrimonio ajeno.

LR conoció varios casos en los que la pérdida de documento, o simplemente la falsedad de identidad ha sido la encargada de irrumpir la tranquilidad de personas que tienen un expediente limpio.

El primero de ellos está relacionado con la suplantación de la que fue víctima Eduardo Vázquez, con la cual lograron darle salida a otra persona bajo su identidad.

Aunque él no perdió su documento lograron captar su número de cédula para generar una visa a Sudáfrica, al parecer con fines delictivos un año antes de que él decidiera renovarla.

'Me negaron la visa al solicitarla, porque registraba que con mi había viajado y no tenía buenas referencias', agregó Vázquez.

Al respecto, Fernando Amariles, fiscal Especializado de Cali, dijo que 'es común el hurto de este tipo de documentos, que son costosos y no tan fáciles de obtener por la vía legal'. Lo cual a su vez se debe a la demanda que existe en este tipo de mercados del fraude.

Otro de los casos que se conoció, fue el hurto de visa y pasaporte de una familia, donde lograron extraer cuatro de estos documentos. Lucero Salcedo, una de las afectadas del hurto comentó que el proceso que realizaron para evitar posibles consecuencias legales por suplantación o falsificación: 'Lo primero que hicimos fue colocar el denuncio y para ello nos solicitaban los número de visa, como estaban recién renovadas logramos recopilar esta información. Después tuvimos que llevar una copia de la denuncia a la antigua institución encargada, el DAS, y otra la enviamos a la Fiscalía'.

Las visas vencieron para el 2007, y hasta donde lograron averiguar no sucedió nada anormal con estos documentos. 'Para 2008, decidimos volver a salir del país y sacamos de nuevo los pasaportes, que tuvieron un valor $440.000'.

Sin embargo, en 2010, durante la época de renovaciones de cédula, Salcedo, solicitó hacerse efectivo el trámite a través de la página de la Registraduría.

Al verificar con el número de identificación, ya alguien había solicitado la renovación.

Al momento de ir a constatar qué era lo que había sucedido con la cédula en la sede de entrega, se dio cuenta de que había una irregularidad. 'La persona que estaba en la foto no era yo, aunque tenía el mismo número de identificación, nombre, firma y hasta la huella dactilar, pero ni la estatura, ni el RH ni la de la fotografía correspondían a quien soy'.

Cuando la Registraduría conoció el caso, de inmediato la remitió a la entidad central en Cali, y le entregaron rápidamente la cédula correspondiente.

'Después de que me la entregaron, saqué algunas fotocopias y presenté el denuncio en la Fiscalía porque podría ser un caso suplantación, a lo cual ellos me respondieron: 'La investigación, a la cual le correspondió el radicado 823890 que mediante la resolución de la fecha del 29 de abril de 2010, se dispuso inhibirse de iniciar la instrucción'.

Otra persona, cuya identidad está reservada, fue víctima de hurto por parte de la delincuencia común a fines del año pasado. Hace unas semanas, el joven de 20 años, fue detenido por un grupo de policías auxiliares mientras estaba caminando en una calle de Bogotá. Los uniformados le solicitaron su identificación y procedieron cuando al consultar su número de cédula, el joven aparecía vinculado con la compra de líneas de celular, utilizadas para amenazar y realizar extorsiones.

A pesar de la sorpresa que se llevó el joven, la justicia lo remitió a una prisión donde se encuentra detenido por no tener las pruebas suficientes para confirmar que él no es quien realizó dicha compra.

Pero los casos con documentos públicos no terminan en la suplantación, continúan inmiscuyendo algo más del patrimonio, pues también es muy usual que lleguen a realizar negociaciones con los inmuebles, solo con saber la identidad y obtener el certificado de tradición.

Vázquez tuvo falsificación de su identidad a través de su inmueble. Todo inició cuando colocó un anuncio de venta de su apartamento y llegaron supuestos interesados en realizar la compra y le solicitaron el folio del inmueble. 'Falsearon el documento público y me incluyeron de codeudor de un contrato firmado en Bucaramanga, por el alquiler de una bodega de la cual quedaron debiendo $7.000.000, los cuales me llamaron a cobrar a través de la Aseguradora el Libertador'.

'Con el certificado de tradición, el delincuente toma por su cuenta el bien, llegando al punto de realizar negociaciones y estafando a la persona que compra. No solo cometen el delito, sino que le generan problemas al comprador por estar involucrado con inmueble de dudosa procedencia', dice Amariles. Vázquez, que ha estado implicado en estos casos, también es abogado, y afirma que cerca de 20 o 30 veces al mes, suceden este tipo acciones en el país.

'Cabe aclarar que ahora, en el caso de las visas, el delito ya no es tan frecuente, por la implementación de técnicas biométricas', afirma Vázquez. Estos sistemas tecnológicos comprueban a través de la identificación, huella digital y fotografía.

Sin embargo puede que el delito no pare, hasta el momento en que se logre estabilizar la demanda fraudulenta de los documentos más buscados.

Antecedentes
Para tener en cuenta, cabe mencionar el proceso que se realiza al presentarse como víctima en casos de suplantación. Las denuncias se deben presentar ante la Fiscalía Seccional reparto, de la ciudad donde reside la persona afectada, adjuntando todos los medios de prueba que disponga. La Fiscalía inicia las investigaciones pertinentes y designa investigadores del CTI o Policía Judicial para que colaboren en el recaudo probatorio, para establecer los autores del delito. En este punto también es importante destacar, que las denuncias deben ser presentadas de inmediato y es muy importante continuar con el seguimiento del caso, si finalmente está empeñado en encontrar los culpables.

Suplantación en documentos privados
Chequeras, tarjetas de crédito, débido, firmas y contratos, son algunos de los documentos privados, que son de riesgo en el momento de registrar una pérdida o hurto.

El Caso de Jorge Enrique Pérez está relacionado con la alteración de contrato, tal parece indicar. 'Estaba interesado en cambiar de compañía de servicios triple play, en ese momento estaba con Telefónica y quería empezar con Telmex. En ese momento un asesor me ofreció los servicios y en mi interés firmé un contrato y entregué la fotocopia de mi cédula. A los días, me llamaron de la empresa, y me dijeron que no había sido aprobado el contrato, por lo que pensé que desaparecería de inmediato'.

Pero el caso se retomó, cuando Pérez, a los seis meses insistió en entrar a la compañía Telmex. 'Presenté de nuevo la documentación, con otro asesor, y me dijo que no podía entrar a la compañía porque tenía una mora por $200.000. Lo cual me sorprendió, porque a parte de que no consumí en la compañía, nunca llegó a mi casa una factura'.

Cuando lograron identificar el lugar de instalación, se constató, tanto Pérez como para el asesor de Telmex, que la dirección de la mora de las facturas, no correspondía a la de la persona a la cual se le estaba registrando el cobro.

El proceso aún no inicia, pues no se han realizado las respectivas denuncias, debido a que el propietario de la identidad, no considera tener las pruebas suficientes para denunciar el caso ante la Policía en primera instancia y en segunda a la Fiscalía.

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