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Colprensa jueves, 2 de abril de 2015

A pesar de que en la misiva no se referencia una fecha exacta sobre su llegada al país, el Papa precisó que espera "encontrarse pronto" con el pueblo colombiano "durante uno de sus viajes a América Latina". 

Adicionalmente, el Papa señaló que la iglesia en Colombia debe prestar sus servicios como un "hospital de campo", donde "se puedan reencontrar quienes experimentaron las atrocidades y quienes actuaron desde la orilla de la violencia". 

De otra parte, invitó a la Conferencia Episcopal a "arriesgarse a cimentar la paz desde las víctimas", para que se restaure su dignidad, se reconozca su dolor y se repare el daño que han sufrido. 

"Hay que forjar la paz desde quienes viven la marginalidad y la pobreza extrema, desde quienes no son incluidos en la sociedad", puntualizó. 

Asimismo, comentó que no hay que perder el ánimo y la esperanza ante las dificultades que esta tarea encierra y seguir trabajando por la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. 

Finalmente, manifestó su deseo de que la Semana Santa, en el país, "de frutos de reconciliación entre los hijos e hijas" de Colombia, "con la esperanza cierta de superación de las violencias". 

Conferencia Episcopal de Colombia

Este es el texto Monseñor Luis Augusto Castro, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia 

El Santo Padre agradece vivamente al Episcopado Colombiano las expresiones de sincero afecto colegial manifestadas en la carta que le han dirigido recientemente, y con inmenso gusto y cariño desea dirigirse ahora al amado pueblo colombiano. 

En las diversas ocasiones que ha visitado esa hermosa tierra, ha admirado siempre la alegría y laboriosidad de sus habitantes, así como la vitalidad evangelizadora. También es consciente de la importancia crucial del momento presente en el que, con esfuerzo renovado y movidos por la esperanza, están buscando construir una sociedad más justa y fraterna: una sociedad en paz. 

Por ello, debe moverlos, ante todo, la alegría de hacer presente a Jesucristo ´príncipe de la paz´, el único que hace posible la reconciliación, en medio de tantos sufrimientos y divisiones. 

Su Santidad los invita a ser colaboradores en la obra de la paz que hace del amor de Dios la humanidad. A seguir trabajando en favor de la justicia, de la fraternidad, de la solidaridad, del diálogo y del entendimiento, que son fundamentos de la construcción de una sociedad renovada. A luchar sin descanso contra toda forma de injusticia, de inequidad, de exclusión, de males que destruyen la vida misma de la sociedad. 

La construcción de la paz es un proceso complejo, que no se agota en espacios o en planes de corta duración. Hay que arriesgarse a cimentar la paz desde las víctimas, con un compromiso permanente para que se restaure su dignidad, se reconozca su dolor y se repare el daño sufrido. El Papa manifiesta gran afecto, cercanía y solidaridad, a quienes han padecido las consecuencias del conflicto armado en todas sus expresiones. 

Hay que forjar la paz desde quienes viven la marginalidad y la pobreza extrema, desde quienes no son incluidos en la sociedad. 

Edificar una paz estable y duradera significa también trabajar por una sanas relaciones en las familias afectadas hoy por, preocupantes situaciones de violencia, para que, transformadas por la fuerza del Evangelio, sean semilla y escuela de una cultura de paz y reconciliación. 

Se ha de seguir adelante animando su compromiso con los desplazados, con los sobrevivientes de las minas antipersona, con quienes han sufrido el despojo de sus bienes, con los secuestrados, con todas las personas que han padecido en diversas formas y también con las víctimas de décadas de injusticia, inequidad y marginación. 
No hay que perder el ánimo y la esperanza antes las dificultades que esa tarea encierra, y seguir trabajando por la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición. 

Es preciso asumir el riesgo de convertir con toda la Iglesia, cada parroquia y cada institución en un hospital de campo, en el lugar seguro en el que se pueden reencontrar quienes experimentan atrocidades y quienes actuaron desde la orilla de la violencia. Que en la Iglesia todos hallen sanación y oportunidades para recuperar la dignidad perdida o arrebatada. Que allí se haga posible el arrepentimiento, el perdón y la decisión de no reproducir nuevamente la cadena de violencia. Que aquellos que actuaron desde la violencia, allí puedan reconocer las dolorosas consecuencias de sus acciones, con las cuales no solamente han hecho daño a las víctimas, sino que han querido asimismo su propia dignidad humana. Que este hospital abarque las periferias del dolor, muchas veces también de resentimiento y de odio, que se generan en todos los conflictos, desde los familiares hasta los de mayor envergadura. 

El Santo Padre desea transmitir estas reflexiones al amado pueblo colombiano, a sus pastores y a sus autoridades, en espera de poder encontrarlos pronto, durante uno de sus viajes a América Latina, para llevarles personalmente el mensaje de paz de Cristo, el señor. 

Que estas consideraciones lleguen en Semana Santa, tiempo de gracia y reflexión, es una invitación a confiar en las llagas gloriosas de Cristo y una exhortación a descubrir, en el rostro desgarrado del Señor, el anuncio de su resurrección, certeza de vida y paz, de justicia y reconciliación, y fuente de esperanza. Que la celebración de la pasión, muerte y resurrección del Señor de frutos de reconciliación entre los hijos e hijas de ese país, con la esperanza cierta de la superación de las violencias y del mal que les ha afectado a lo largo de décadas. 

Su Santidad el Papa Francisco ruega a Nuestra Señora de Chiquinquirá, que aliente la esperanza de todos los colombianos, a los que bendice de corazón. 

Santos recibió con agrado la decisión del máximo representante de la Iglesia Católica

A través de su cuenta de Twitter, el presidente Juan Manuel Santos Calderon, aseguró que “celebramos anuncio visita de Santo Padre @Pontifex_es. Lo recibiremos con brazos y corazón abiertos, como mensajero de paz y reconciliación”.

Visitas a Latinoamérica

Aunque desde su nombramiento hace dos años como Papa, Francisco ha visitado varios lugares como: Jordanía, Israel, Palestina, Daejeon, Seúl, Francia, Turquía y otros,en la región solo ha visitado a Brasil, su primer destino en el cargo. Asistió a una jornada global  de juventudes realizada en julio de 2013.

A inicios de este año, el pontifice anunció que en el transcruso de los 12 meses tenía pensado ir a Ecuador, Bolivia y Paraguay, pero que la agenda todavía no estaba confirmada. En esa oportunidad también habló de visitar a Chile, Uruguay y la tierra de la que es oriundo, Argentina. Los últimos tres viajes estarían pensados para 2016 y se le sumaría a la agenda para ese periodo Colombia.

La visita del papa sería la segunda que se daría en los últimos 30 años. Hay que recordar que Juan Pablo II, piso tierra local en julio de 1986. Con esa visita, el desaparecido Karol Józef Wojtyła completaba su viaje número 30 en el cargo. Entre las 11 ciudades que visitó en Colombia, estuvo lo que quedó de Armero, arrasada por la actividad del Nevado del Ruiz un año antes del suceso católico.

De acuerdo con el Banco de la República, en 1968 arribó al aeropuerto ElDorado el Papa Pablo VI. Lo esperó, según la organización, una comitiva encabezada por el presidente de entonces, Carlos Lleras Restrepo, el cardenal arzobispo de Bogotá Luis Concha Córdoba, el administrador apostólico de la arquidiócesis de Bogotá Aníbal Muñoz Duque, el alcalde de la ciudad Virgilio Barco Vargas, numerosos personajes del gobierno, de la sociedad y de la Iglesia, pero sobre todo una multitud nunca antes vista que colmaba el camino que había de seguir, desde el aeropuerto hasta la catedral.

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