Geraldine Romero - gromero@larepublica.com.co Jueves, 19 de marzo de 2015

La historia, entre las dos editoriales, empezó en noviembre de 2014, cuando la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) negó el registro de la marca Educare, por considerar que existían fuertes similitudes con el nombre previamente registrado Educar.

En vista de la decisión tomada por la entidad, Grupo Educare argumentó a su favor que: “al indagar en los registros públicos de la Superintendencia se advertía de la existencia pacífica de marcas como: Editorial Educativa Limitada, Club Educativo; Eleducador.com, Educativo Publicar; Área Educada, entre muchas otras, evocaban de manera simultánea el concepto de educación, lo que era igual a educar”.

Por otro lado, la empresa solicitante manifestó que la expresión “educar”, tenía una finalidad pedagógica, al distribuir material de enseñanza. De esta manera, la editorial opositora no podía ejercer el monopolio sobre la palabra, sino solamente sobre el conjunto de los elementos incorporados en la marca.

Adicionalmente, Educare expresó que compartir la expresión educar era una coincidencia entre las marcas, pero que no existían más similitudes, pues el registro solicitado agregaba la palabra ‘grupo’ y la partícula ‘re’ al final, refiriéndose así, a que existían diferencias ortográficas entre las marcas.

Frente a los argumentos propuestos por la sociedad solicitante, La Superintendencia de Industria y Comercio afirmó que luego de analizar los signos, concluyó que las marcas eran susceptibles de generar confusión entre sí, y por ende, al estar inmersas en el mismo canal de comercialización el consumidor no podría distinguir que los nombres eran diferentes.

El ente regulador agregó que la marca solicitada se asemejaba la previamente registrada, pues la variación de sus elementos era mínima y además, aseguró que Educare carecía de un elemento gráfico que le permitiera ser diferente frente al signo existente, Educar.

María Fernanda Castellanos, Socia de Brigard & Castro, opina que la Superintendencia se equivocó al no tener en cuenta que la palabra ‘educar’, se refería a materiales didácticos. “El nombre es inapropiable. La SIC está ignorando también que un alto número de signos que incluyen la palabra educar u otras derivadas, coexisten en el registro y en el mismo mercado.

Castellanos concluyó que “la entidad no consideró los aspectos fonéticos relevantes, pues la marca educare, que se pronuncia “eduquer” en inglés, constituye una marca evocativa, plenamente registrable bajo la normatividad del régimen andino”.

La SIC aseguró que los signos en conflicto identificaban libros, revistas y publicaciones, todas dirigidas a instituciones, lo que permitía visualizar una relación estrecha al compartir un público común.

Finalmente, la Superindustria afirmó que la marca solicitadaGrupo Educare, era una reproducción total del concepto educar y que los elementos adicionales mencionados por la editorial solicitante no eran suficientes para aprobar el registro.

La entidad enfatizó en que había determinado conexión competitiva y por lo tanto, al encontrarse en la misma clase de nomenclador internacional, el público sería inducido a un error sobre el origen empresarial.

Las opiniones

María Fernanda Castellanos
Socia de Brigard & Castro
“La Superintendencia se equivocó al no tener en cuenta que la palabra ‘educar’ es inapropiable, ignorando también que un alto número de signos que incluyen la expresión coexisten en el registro y en el mismo mercado”.