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Andrea Caicedo jueves, 1 de marzo de 2012

Una sana práctica empresarial en materia de comercio exterior es, sin duda, una herramienta fundamental que permite a las empresas competir de manera exitosa en mercados internacionales.

Uno de los aspectos más importantes que deben ser considerados por las firmas que hacen operaciones de comercio exterior, tiene que ver con el impacto que puede tener el desconocimiento de la legislación aplicable y los errores e inexactitudes que se presenten en las declaraciones de importación, exportación y tránsito aduanero, etc.

Cometer errores de fondo y de forma al adelantar estas operaciones es una práctica más común de lo que se cree y es evidenciada por las empresas sólo hasta el momento en que se sostienen controversias con la Dian, con las nefastas consecuencias financieras para las mismas. Los errores cometidos comúnmente están relacionados con i) la indebida clasificación arancelaria de las mercancías importadas, que se traduce en un menor pago de tributos aduaneros (arancel e IVA); ii) inconsistencias en los documentos soporte de las declaraciones de importación que derivan en una mala aplicación de los métodos de valoración de las mercancías que afectan la base gravable sobre la cual se liquidan los tributos aduaneros; iii) indebido giro y reintegro de divisas por desconocimiento de las disposiciones cambiarias y; iv) desconocimiento de los mecanismos tributarios y aduaneros que representan ventajas competitivas para los importadores y exportadores, entre otros.

Teniendo en cuenta que estos errores, en algunos casos derivados de una falta de planeación, generan la imposición de multas cuantiosas, es fundamental que los importadores y exportadores y en general, todas aquellas personas que intervienen en las operaciones de comercio exterior, reciban la asesoría debida que les permita planear sus operaciones de manera anticipada o, en su defecto, conocer las contingencias a las que se enfrentan, e implementar los correctivos necesarios para minimizarlas o eliminarlas si es del caso.

Es innegable que hoy en día las posibilidades de fiscalización en materia aduanera y cambiaria aumentan, en tanto que la Administración cuenta con mejores sistemas, personal calificado y programas de control que permiten verificar la aplicación de las normas y procedimientos existentes. De igual forma, es indiscutible que los errores u omisiones generan la imposición de multas cuantiosas para las compañías, de las cuales son solidariamente responsables sus socios, copartícipes, asociados, cooperados, comuneros y/o consorciados. Por lo tanto, resulta de vital importancia que los importadores y exportadores y en general, todas aquellas personas que intervienen en las operaciones de comercio exterior, diseñen e implementen operaciones de comercio exterior eficientes que cumplan con las disposiciones legales vigentes.

El conocimiento de la normatividad aduanera no sólo disminuye la imposición de multas y sanciones, sino que además se convierte en una herramienta fundamental para el posicionamiento de las compañías importadoras y exportadoras que logren aprovechar al máximo los esquemas de beneficios legalmente consagrados.

La inserción de Colombia en mercados internacionales, a través de la suscripción de tratados y acuerdos comerciales, exige de parte de los usuarios aduaneros realizar operaciones de comercio exterior ajustadas a las disposiciones legales que se conviertan en un sello de calidad para sus clientes y una herramienta de competitividad.

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