Kevin Steven Bohórquez Guevara - kbohoquez@larepublica.com.co Lunes, 15 de mayo de 2017

Cifras de la entidad indican que entre enero del año pasado hasta 30 de abril de este año se han realizado 12.762 solicitudes, de las cuales 1.705 han sido negadas. Para el superintendente delegado para la Propiedad Industrial, José Luis Londoño Fernández, las compañías opositoras en varios casos “buscan evitar que signos que no están llamados a ser marcas, al no ser distintivos, genéricos o descriptivos, se registren y lleguen a causar confusión en el mercado y frente a los consumidores”.

Por esta razón, en la lista de las empresas que más oposiciones presentaron se encuentra, en primer lugar, la Fedecafé, con 73 requerimientos. En segundo lugar, Alpina, con 51, y, en tercer lugar, Lafrancol con 49 oposiciones. En el cuarto y quinto lugar, se ubicaron la Fábrica de Especias y Productos el Rey y Lloreda S.A. con 42 y 40 oposiciones, respectivamente.

En las últimas casillas de la tabla, aparece Postobón con 28 requerimientos -de los cuales varios de ellos fueron ante Coca-Cola-, seguido de la Incubadora Santander, con 25  y en, los últimos tres lugares de la tabla están: Stanton S.A., con 24;  Laboratorios Incobra, con 24; y Colombina, con 22 oposiciones.

Vale resaltar que este fenómeno de oposición genera negaciones marcarias y largos procesos en la SIC. Por eso, para Juan Pablo Concha, socio de Baker McKenzie, la oposición de las empresas genera un análisis riguroso a los requerimientos. “Al entrar una empresa en conflicto el análisis de ese tipo de requerimientos son más rigurosos, así que puede aumentar las posibilidades para que las marcas sean negadas”, dijo.

A las que más se le opusieron

En cuanto a las empresas a las que más se le opusieron ante la SIC están las compañías  Continental Reifen Deutschland Gmbh con 154 oposiciones; seguido de Coppel con 58, y en el tercer lugar, el empresario Jhon Jairo Salazar Vallejo con 24 oposiciones por falta de distintividad en las marcas a registrar.

Las opiniones

José luis Londoño Fernández
Superintendente delegado para la P.I
“Se busca evitar que signos que no están llamados a ser marcas, al no ser distintivos, genéricos o descriptivos, se registren y lleguen a causar confusión en el mercado y frente a los consumidores”.

Juan Pablo Concha
Socio de Baker Mckenzie
“Al entrar una empresa en conflicto, el análisis de ese tipo de requerimientos son más rigurosos, así que pueden aumentar las posibilidades para que las marcas sean negadas”.