Gestión Jueves, 18 de mayo de 2017

La corte rechazó el argumento de que Google se ha vuelto tan popular como verbo en el mundo que, por lo tanto debería perder su estatus como una marca protegida.

La vulgarización de marca, como se le conoce, es la maldición de las compañías cuyas marcas se vuelven tan populares en el mercado que se transforman en categorías de productos. Está por ejemplo Aspirina o Yo-yo.

La lucha por saber si una de las marcas más valiosas del mundo debe ser declarada genérica comenzó cuando en el 2012, un hombre llamado Chris Gillespie adquirió 763 nombres de dominio de internet que incluían la palabra “google”.

Cuando Google presentó una objeción a la junta de arbitraje de disputas de nombres de dominio y acusó a Gillespie de “ciberocupación”, él y otro hombre acudieron a los tribunales en Arizona para cancelar la marca registrada de Google alegando que se trataba de un “término genérico utilizado universalmente para describir el acto de búsqueda en internet”, según documentos de la corte.

Un juez de primera instancia de Arizona no compró el argumento, y esta semana, tampoco lo hizo la Corte de Apelaciones de Estados Unidos en San Francisco.

Los hombres no presentaron pruebas suficientes “para apoyar la conclusión de un jurado que señala que el público pertinente entiende principalmente la palabra ’google’ como un nombre genérico para búsquedas en motores de internet y no como una marca que identifica al motor de búsqueda de Google en particular”, dijo el panel de tres jueces.