Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Ana María Bedoya Jiménez - amabe2010@larepublica.com.co miércoles, 17 de julio de 2013

La Superintendencia de Industria y Comercio negó en primera instancia el registro de la marca Altamar solicitada por el Grupo Alimentario del Atlántico, Gralco, para amparar productos de la clase 29 de la Clasificación Internacional de Niza, que compone productos como carnes, pescados y frutas.

Dicha decisión se tomó por la oposición que presentó la compañía Altamar Ltda., que argumentaba confundibilidad con su marca registrada y vigente. Al respecto, Gralco respondió solicitando la suspensión del proceso por los trámites que se estaban adelantando para la cancelación por no uso de las marcas.

Gralco, una de las compañías en conflicto, es una empresa productora de alimentos derivados de la pesca, que centra su operación principalmente en lomos de atún precocidos congelados y conservas de atún. Como subproductos de sus procesos y dentro de un plan de manejo ambiental, obtienen harina y aceite de pescado. Por otro lado, Altamar es una compañía de origen caleño dedicada al proceso y comercialización de pescados y mariscos.

En este sentido, la Dirección de Signos Distintivos de la Superindustria procedió a realizar el examen de registrabilidad teniendo en cuenta todas las pruebas y argumentos presentados por las partes. Encontró que efectivamente hay dos marcas en las clases 29 y 30 Internacional, propiedad de Altamar Ltda., las cuales están vigentes hasta 2014.

“Luego de analizar los signos y con base en los criterios jurisprudenciales y doctrinales de confundibilidad, se encuentra que los signos enfrentados, después de un primer impacto general, son susceptibles de generar confusión”. La Oficina de Marcas explicó que los signos presentan identidad de orden ortográfico, fonético y conceptual, pues “el signo solicitado, Altamar, reproduce en su totalidad la estructura gramatical de las marcas opositoras, sin que la inclusión de elementos gráficos adicionales, logren enervar el riesgo de confusión que se generaría en el público consumidor, ya que no existe ni un concepto ni un primer impacto diferente al de las marcas previamente registradas”.

Aclaró además que en el caso de conceder el signo, los consumidores estarían inducidos a pensar que se trata de una nueva línea de productos de la sociedad opositora, o incluso que se trata de una nueva imagen del producto comercializado en el mercado. El signo solicitado busca comprender carne, pescado, aves y caza; extractos de carne, frutas y legumbres en conserva. Por su parte las marcas opositoras identifican carnes, pescados y mariscos. “Los signos pretenden identificar productos con una estrecha conexión y cuentan con similares canales de comercialización y comparten medios de publicidad”, concluyó la SIC.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.