Jacobo Naranjo Guerrero Viernes, 30 de septiembre de 2016

Colombia será un país en el que todos vamos a poder vivir sin miedo, pensando en el progreso y en el desarrollo. Va a ser un país en el cual todos nuestros campesinos van a poder regresar y conservar sus tierras, hacer uso de ellas, para poder tener una mejor calidad de vida y aportar al agro de nuestra nación.

Colombia en paz será un país en el que todos vamos a poder vivir en un ambiente de tolerancia y diversidad, con opción de participación política y mejores condiciones en educación, salud y empleo, con la presencia e iniciativa del Gobierno en todas las regiones para la creación de empresas. Será una nación con más opciones de trabajo en el campo y en la ciudad, con más turismo e inversionistas extranjeros, lo que traerá como consecuencia una economía más fuerte y desarrollada, es decir, un país más consolidado.

La paz ayudará a resolver los problemas de pobreza porque las personas que viven bajo esta condición van a poder tener oportunidades de empleo, dado que se generarán nuevas empresas nacionales que brindarán posibilidades a la mano de obra nacional. Así mismo, con más inversión extranjera aumentarán las ofertas de empleo.

Los desplazados a los que los grupos armados ilegales como las Farc les despojaron sus tierras, van a poder volver a sus propiedades con una oportunidad de desarrollo e igualdad social. Esto, amparado en el primer punto de los acuerdos titulado “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral”, donde se establece que deben generarse planes a nivel nacional financiados y promovidos por el Estado para el desarrollo rural proveyendo bienes, servicios públicos, educación, salud, recreación, infraestructura, asistencia técnica, alimentación y nutrición. 

Este plan dará bienestar a la población rural priorizando a las comunidades afectadas por la miseria y el abandono por parte del Estado y el conflicto. También hace énfasis en el apoyo a los campesinos, productores pequeños y medianos. Además, para esta reforma se creará un fondo para proveer a estos campesinos subsidios para la compra de tierras. Este es un punto integral que nos muestra que más allá de un pacto entre dos partes, las Farc y el Gobierno están preocupados por terminar el conflicto armado y también por construir un país más equitativo y justo.

Buen viento y buena mar para todos aquellos que sus corazones palpitan con la emoción de imaginar poder tener un mejor país, uno equitativo, justo y en paz que al final termina siendo una Colombia más prospera, para un mundo con muchos conflictos que requiere sociedades con esperanza, tolerancia y entusiasmo.