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José González Bell - jgonzalez@larepublica.com.co lunes, 28 de octubre de 2019

La tecnología permite desarrollar herramientas para mejorar el control fiscal y prevenir casos de corrupción según el experto

En el marco del Foro Internacional sobre “Control Fiscal en Tiempo Real”, realizado por la Contraloría General de la Nación, se mostraron los avances que ha dado este organismo en las herramientas para evitar casos de corrupción y proteger el buen uso de los recursos y bienes públicos.

Igualmente, el Contralor General de Perú, Nelson Shack, compartió sus experiencias sobre servicios de control gubernamental, como el Modelo de Control Concurrente aplicado desde 2018, que tiene como objetivo principal anticiparse a posibles actos ilícitos de corrupción o malas conductas funcionales en la administración pública. Sobre este tema y los retos de la cooperación que tiene la región habló Shack con Asuntos Legales.

¿Qué bondades le ve al control preventivo o al control permanente?
Ahí hay toda una discusión que vale la pena aclarar. Bondades que yo le veo a un control previo, ninguno. Yo creo que el remedio es peor que la enfermedad. No soy partícipe de que haya controles previos. Lo que ha sucedido aquí en Colombia, como sucedió en Perú, es que hemos creado un modelo de control concurrente, que tiene una lógica preventiva. Las contralorías siempre han hecho control posterior, por eso llegamos tarde, mal y a veces nunca llegamos. Lo que hace este modelo es un acompañamiento sistemático multidisciplinario, que le permite al ejecutor, en este caso al funcionario público, tener conocimiento previo de las advertencias y de las situaciones de riesgo que encontramos cuando intervenimos en una obra y, de esa manera, advertirle a toda la sociedad lo que está pasando, con el propósito que las cosas malas no pasen.

¿Se puede decir que es un control a dos tiempos?, ¿En caliente y en frío?
Así es, efectivamente, porque el control posterior es el frío y eso seguimos haciéndolo porque es la forma de deslindar las responsabilidades y encauzar a los malos funcionarios en el sistema judicial. Pero lo que está sucediendo es que, con este nuevo mecanismo, tratamos de evitar que las cosas malas pasen. Uno puede llegar a una carretera y está mal hecha. Ya robaron y después es muy difícil rehacerla, es muy difícil recuperar lo robado, es muy difícil que esos funcionarios terminen presos, entonces ahora esta lógica más preventiva tiene un enorme competente, en el caso de Perú, de control social, permite poner la luz en lo que está sucediendo en los procesos.

¿A qué se refiere con el control social?
Las contralorías no son las únicas que luchan contra la corrupción en un Estado. Hay otras entidades públicas como la Fiscalía, las superintendencias, las procuradurías, pero también está el resto del ecosistema de control que son los medios de comunicación y la ciudadanía. La lucha contra la corrupción solo funciona cuando todos jugamos el mismo partido. Pero para eso necesitamos información.

La sociedad a partir de los medios de comunicación, la academia y la propia sociedad organizada, se preocupa y genera los incentivos para que cuando salga el informe de la contraloría de control concurrente, eso que están haciendo mal, se sepa.

¿Han pensado hacer un listado de empresas con malas prácticas en la región?
Efectivamente. Ahora se presenta una corrupción criminalizada trasnacional y hemos creado un grupo de trabajo de 15 contralorías para desarrollar cuatro ejes principales. El primero es compartir la información con respecto a los procesos de investigación que cada una de nuestras instituciones maneja. La región debe compartir los datos de los corruptos. Por ejemplo, Perú tenía información de la constructora Graña, que le hubiera podido servir a Colombia porque el modus operandi se replica. Nuestros colegas colombianos o mexicanos deben informar a los demás países de situaciones irregulares para que no vuelvan a pasar en otras jurisdicciones
En segundo lugar, buscamos que las buenas prácticas se repliquen en todos los países porque todos estamos pelando contra la corrupción. Lo tercero es el apoyo cotidiano en el trabajo. Es decir, crear mecanismos de cooperación efectivos y fáciles que me permitan aportar pruebas en los casos de corrupción.

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