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Manuel Rozo Sánchez martes, 23 de abril de 2013

Colombia tiene unos índices de pobreza altos. Según el Dane 34% de la población se encuentra en esta situación, aunque la realidad evidencia un porcentaje más desalentador.

Ahora bien, no se entiende cómo en un territorio tan rico en minerales, como lo es Colombia, se habla de un índice tan elevado de pobreza. 
 
Un país que cuenta con oro, carbón, esmeraldas, plata y seguramente un gran potencial de cobre, debería contar con los recursos económicos necesarios para satisfacer las necesidades de la población.
 
El Sistema General de Regalías, contenido en el Acto Legislativo 05 de 2011, determina que el Fondo de Compensación Regional  “destinará sus recursos de financiación, en las entidades territoriales más pobres, de acuerdo con criterios de Necesidades Básicas Insatisfechas, población y desempleo y con prioridad en las zonas costeras, fronterizas y de periferia.” 
 
Esto significa un avance en materia de distribución de la riqueza Colombiana. 
 
Sin embargo, algo más importante que la distribución de las regalías, es la generación de las mismas, teniendo en cuenta que ésta se da gracias a la explotación de recursos naturales no renovables, como la minería y los hidrocarburos.
 
En lo que respecta a la minería,  sector generador de riqueza, se continua observando la oposición de grupos ambientalistas y comunidades que van en contra de la inversión minera. 
 
Así lo expuso PhD Rudolf Holmes, en el Primer Congreso de Minería a Gran Escala. 
 
Es de anotar que una parte de las regalías está destinada a las Corporaciones Autónomas Regionales, para su funcionamiento y la labor de protección al medio ambiente, sin tener en cuenta los compromisos que, derivados de las licencias ambientales, tienen los empresarios mineros.
 
En la conferencia, el Dr. Holmes presentó las verdaderas consecuencias de la explotación minera, las cuales son: un mayor desarrollo, crecimiento de la economía y mejor calidad de vida para la población. 
 
Como ejemplo, se tiene la situación evidente que se está dando en Perú y Chile, cuyas economías han tenido un gran crecimiento, y son los países que, gracias a  sector minero, han logrado reducir la pobreza en un mayor grado en la región. 
 
Por tanto, no se entiende por qué ello no podría darse en Colombia.
 
Vale la pena preguntarse entonces, si es conveniente que las riquezas minerales se queden enterradas, mientras la pobreza sigue en aumento o permitir un desarrollo sostenible. La política Estatal propende por una “prosperidad para todos”, pero no solo es cuestión del gobierno acabar con la pobreza. Es responsabilidad de toda la comunidad, el desarrollo. Por esta razón, la inversión en minería es necesaria. Los ataques a proyectos mineros lo único que hacen es empobrecer más el país.
 
Darle una oportunidad a la minería, es darle una oportunidad al país. 
 
Es tan importante este sector que, debido a la baja en la producción del carbón en el primer trimestre del presente, el impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) ya se siente. Esto significa un recorte de inversión en los programas sociales, financiados con dineros de las regalías. Con la generación de riqueza lograda con la producción minera, y la correcta distribución e inversión de las regalías y demás componentes de la renta minera, se garantizará que la pobreza disminuya al punto que desaparezca. 
 
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