Geraldine Romero - gromero@larepublica.com.co Sábado, 14 de marzo de 2015

La disputa entre estas dos empresas empezó en octubre de 2014, cuando la Dirección de Signos Distintivos no aceptó la oposición de Lafrancol y concedió el registro de Antisef, para distinguir desinfectantes,  productos higiénicos y sanitarios.

Cuando Lafrancol, conoció la decisión tomada por la  Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), pidió revocar el fallo y solicitó que se negara el registro  marcarío solicitado. De esta manera argumentó a su favor que el signo atentaba contra el reconocimiento de su marca previamente registrada Antiss.

La empresa opositora expresó que las marcas eran similares en su escritura, ya que el solicitante se limitó a incluir la letras finales F y E, refiriéndose así,  que se trataba de un intento de  copia  de Antiss.

Lafrancol afirmó que no sólo se presentaba un riesgo de confusión, sino también de asociación, pues el público consumidor pensaría en un mismo origen empresarial para los dos productos. Adicionalmente dijo que el sonido que se producía al oído humano  entre las marcas era idéntico, y por ende existía una relación estrecha entre Antisef y Antiss.

De esta forma aseguró que el Despacho ignoró las similitudes y no tuvo en cuenta que Antisef  carecía de fuerza distintiva y no cumplía con las características mínimas exigidas por la ley marcaria. 

“La norma exige que dicha identidad o semejanza  y relación de los signos y de los productos o servicios, sea suficiente para generar un riesgo, que se entiende debe recaer en los destinatarios, es decir los consumidores”, dice la resolución de la SIC.

Frente a estos argumentos, el Despacho de la Superintendencia de Industria y Comercio, afirmó que coincidía con el análisis efectuado por la Dirección de Signos Distintivos y  expresó que aunque  las marcas compartían semejanzas al tener la partícula “Anti”, esta era de uso amplio y común en el sector farmacéutico .

Para Juan Carlos Martínez, abogado y profesor de la Universidad de la Sabana, afirma  que la decisión de la SIC es acertada en tanto que se tratan de signos débiles, es decir que son partículas que generalmente son utilizadas por diferentes laboratorios o empresas para identificar productos de uso médico.

Martínez ,además explicó que negar el registro de una marca en estas circunstancias, se podría si se demostrará la reproducción idéntica, pues no basta con similitudes, ya que la SIC estaría otorgando y reconociendo derechos de exclusividad.

La entidad  recalcó que los elementos adicionales aportaban diferencias importantes a la hora de escribirlos y pronunciarlos. Y que la partícula Sef, del signo solicitado permitía que el consumidor fuera capaz de reconocer e identificar  los productos en el mercado. Finalmente la SIC, concluyó que las marcas en conflicto habían sido estudiadas en su conjunto, tal y como la norma de la Comunidad Andina lo estipulaba. 

Antecedentes
El laboratorio Francolombiano Lafrancol, es una de las compañías insignia del país, en 2012 cumplió 101 años y en esta misma época paso a manos chilenas  al ser comprada por  la compañía Corporación Farmacéutica Reciclen (CFR).

El laboratorio se destaca como  uno de los líderes del mercado colombiano en áreas como  biotecnología, y producción de medicamentos genéricos, con una facturación anual de  US$200 millones, incluidas las exportaciones.

Hoy  tiene  30 % del mercado nacional  en anticonceptivos.