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  • Carlos Eduardo González

martes, 4 de julio de 2017

Aunque Humberto de la Calle aún no ha anunciado si aspirará o no a suceder al presidente Juan Manuel Santos, sí tiene claro cuáles son los cambios que necesita Colombia

Aunque Humberto de la Calle aún no ha anunciado si aspirará o no a suceder al presidente Juan Manuel Santos, sí tiene claro cuáles son los cambios que necesita el país, los retos que le esperan a Colombia y dice que está la necesidad de hacer una coalición en torno a la defensa de los Acuerdos de Paz.

Con la entrega de armas por parte de las Farc ¿ve con optimismo uno de los puntos más importantes de la negociación?
Sin duda alguna. Estos son hechos que demuestran que lo pactado se está cumpliendo y que estamos avanzando en la dirección correcta. El desarme de la guerrilla da fe del fin del conflicto y representa el comienzo de la verdadera construcción de paz. La oportunidad de construir una nueva realidad apenas empieza.

Necesitamos que el Estado haga presencia completa en todo el territorio y que, de la mano de las comunidades, se avance hacia un desarrollo verdaderamente sostenible.

De acuerdo con varias encuestas, los colombianos aún son reacios a los avances que ha tenido la implementación, ¿por qué cree que se ha dado esta reacción?

Por tres razones. Nos faltó mucha más pedagogía desde el principio de la negociación. Aún hay mucha desinformación de lo acordado. La segunda tiene que ver con una polarización hostil e inútil, que ha hecho que algunos que quieren volver a la guerra utilicen los acuerdos como un injusto caballito de batalla para poner presidente en las próximas elecciones. Y la perspectiva de futuro, pues la situación económica ha hecho que los colombianos estén preocupados por esto. Es entendible que la incertidumbre haga ver cualquier cosa (incluida la de paz) como algo negativo.

Nos estamos enfrascando en una tónica de negativismo cuando en realidad deberíamos estar celebrando. Lo que se ha logrado es realmente un milagro. Estoy convencido de que el país va a crecer mucho más económicamente y socialmente si logramos aprovechar el fin de la guerra.

¿Qué significará la desmovilización de las Farc para Colombia en los próximos años?
Decidí ser jefe negociador porque consideraba inaudito seguir escogiendo un camino que no estaba funcionando: la guerra como única opción. Por eso aposté a construir, con el proceso, un país sin muerte y en busca de modernidad. Esta es una gran oportunidad para Colombia. El fin del mayor actor armado le va a permitir al Estado concentrarse en lo importante: bienestar y estabilidad para cada colombiano. Eso es lo que debe pasar en un país normal.

Colombia siempre ha soñado con considerarse a sí misma como un país moderno. La modernidad no pasa solo por tener más carreteras y puertos, crecer al 10%, hablar inglés o integrarse al resto del mundo. Es moderno porque ya no hay una guerra. Eso, para mi, es prerrequisito para un mínimo de civilidad - eso es lo que justamente estamos logrando al pasar las discusiones con las armas y en el monte al ejercicio de la política y el congreso.

Esta es una gran oportunidad para el país. El fin del mayor actor armado le va a permitir al Estado concentrarse en lo importante: bienestar y estabilidad para cada colombiano. Eso es lo que debe pasar en un país normal.

¿Ya definió su candidatura presidencial?
Estoy en un momento de escucha y reflexión. Creo fundamental la conformación de una amplia coalición que defienda lo que se ha logrado, pero estoy dispuesto a respaldarla en cabeza de otra candidatura. Ser presidente no puede ser un acto de vanidad. Soy un hombre de pensamiento que cree en el desarrollo, las instituciones y la igualdad.

De ser el caso, ¿cuáles van a ser las bases de su candidatura?
No he decidido si voy a ser candidato, pero puedo responder en línea con lo que caracteriza mi pensamiento. Colombia debe aprovechar el fin del conflicto para atacar problemas endémicos que frenan el desarrollo y el bienestar. Es urgente hacer frente a la inequidad, a la falta de presencia del Estado y buscar un crecimiento económico mayor y para todos. Creo en el crecimiento con inclusión, en un estado eficiente, responsable, incluyente, proactivo y presente con todos sus servicios en todo el territorio nacional. Se debe fomentar la competitividad y la productividad. La educación, la innovación y la seguridad jurídica y la confianza son esenciales para garantizar su logro. La seguridad humana en esencial para el buen desempeño de la economía.

Existe una responsabilidad del Estado en el logro de los fines sociales primordiales, armonizar su propio funcionamiento, evitar la ineficiencia en la acción estatal y buscar la mayor integración de comunidades y territorios. Se debe fortalecer la efectiva descentralización y propender por el empoderamiento de las regiones para que sean dueñas de su destino, buscando que el desarrollo regional sea pertinente a su vocación económica.

Debemos propiciar un ambiente de transformación social. La paz es condición esencial para lograrlo, permite el cambio, sin la paz la sociedad queda atrapada en el pasado. Nuestro resto es lograr una Colombia más equitativa, para conseguirlo necesitamos una Colombia pujante y en continuo crecimiento. Del atraso relativo saldremos a través de la innovación, el emprendimiento y el desarrollo sostenible.

La paz ha sido siempre y en todas partes una condición para el progreso. Si hemos logrado avanzar en medio de la violencia, ahora tenemos que hacerlo a un mayor ritmo en medio de la paz. Sin descuidar, por supuesto, el combate a las distintas formas de violencia que aún persistan. Se debe consolidare la paz, garantizando la presencia del Estado en todos los rincones del país para todos los colombianos.

¿Cómo ve al país en materia política y económica?
En política diría que mal, las groserías, las mentiras y la polarización han desenmarcado la esencia de las discusiones. Hoy, la dirigencia del país no habla del trasfondo de las decisiones y los debates, sino de las figuras y los sentimientos.

Económicamente, debemos crecer más y mejor, eso es lo que se llama capitalismo consciente. Necesitamos que el crecimiento beneficie a todos. Colombia no ha crecido lo suficiente y lo poco que ha hecho no ha servido para que todos sientan esos beneficios. Igual, se debe garantizar un sistema tributario efectivo, que enfoque recursos eficaz y equitativamente para que funcione el Estado y se acabe con la miseria en la que se están tantos colombianos.

Para dinamizar nuestra economía necesitamos un sector privado vigoroso, que sea más productivo, que genere más riqueza y pueda así contribuir, vía impuestos razonables, a la consolidación de un Estado capaz de cumplir sus compromisos con los más vulnerables, y de garantizar la plena vigencia del Estado Social de Derecho. Esto se logra mediante el fomento a la competitividad y la productividad.

Además de usted ¿por quién votaría en las elecciones de 2018?
Por aquellos que enarbolen las banderas de defender lo logrado en Colombia hasta ahora. Es decir, aquellos que representen todo lo contrario a hacer trizas los acuerdos y volver a la guerra.

¿Le preocupa que el próximo presidente pueda “destrozar” los Acuerdos?
Me preocupa sobre medida. No solo el discurso de destruir, sino el de ajustar. Sería igualmente catastrófico simplemente ignorar el Acuerdo y no implementarlo.

¿Cómo le ha ido con la incursión en las diferentes plataformas tecnológicas?, de las que ahora es un usuario frecuente.
Son fascinantes, pero al tiempo inquietantes. Es increíble la facilidad con la que la información falsa circula, pero me gusta el ritmo al que me puedo comunicar con los demás. Estoy buscando escuchar y aprender – las redes sociales son una herramienta indispensable para hacerlo con más gente. Para los que quieran seguir la conversación, mi usuario es @delacallehum.

LOS CONTRASTES

  • Carlos AriasAnalista de la Universidad Externado

    “En caso de ser candidato, la opción de ganar de Humberto de la Calle es la misma que tendrían los demás candidatos, eso significa que solamente una alianza de fuerzas haría posible que alguno triunfe”.

Antecedentes
Frente a los temas que se debatirán hasta las elecciones, De la Calle dijo que “las encuestas evidencian una tendencia predecible y que continuará: la preocupación fundamental ya no es la guerra. Ante la ausencia del conflicto los ciudadanos reivindicarán sus derechos y buscarán mejor calidad de los mismos. Es decir, ya no solo se trata de tener educación si no de tener una educación de calidad y relevante”. Además, afirmó que el reto del próximo presidente será “lograr que en este país quepamos todos”.

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