Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Ana María Castro A. martes, 22 de enero de 2013

Con el anuncio presentado en días anteriores por el ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, acerca de la reforma a la cual se verán sometidas las CAR y cuyo principal objetivo se centra en la defensa de las cuencas hidrográficas, surgen muchas dudas sobre si el enfoque propuesto en la misma va a contribuir para mejorar las falencias que hasta el momento impiden un eficiente gestión por parte de las Corporaciones Autónomas.

Hasta el momento, la reforma se orienta al fortalecimiento de las funciones de la autoridad ambiental, a la consolidación de sus instrumentos, a la clarificación de las competencias ambientales entre diferentes instancias, a mejorar los instrumentos de articulación como las CAR, el Ministerio de Ambiente, los institutos de investigación, los entes territoriales y los demás integrantes del Sina, y como objetivo principal a la protección del recurso hídrico. Según el comunicado de prensa de Asocars del 17 de enero del presente año, la reforma busca “orientar la gestión de las Corporaciones a la defensa de las cuencas hidrográficas, mejorar los instrumentos de articulación del Sistema Nacional Ambiental  y fortalecer la capacidad técnica de los órganos de dirección”, pero ¿qué tiene previsto la reforma para terminar con el problema de la congestión en lo trámites surtidos ante las Corporaciones y sus respectivas oficinas provinciales?

No pareciera haberse avocado este problema dentro de la reforma para ofrecer una solución al respecto, se menciona un fortalecimiento institucional, pero no se indica su alcance.

La problemática radica en la falta de personal técnico y jurídico, que requieren dichas autoridades para evacuar trámites ambientales que llevan mas de siete años en espera de un pronunciamiento, causando graves perjuicios a los ciudadanos, y que sin una verdadera reforma institucional seguirán represados en las oficinas provinciales.

Es igualmente trascendente el tema sobre  clarificación de competencias ambientales, que en la actualidad, ha venido mal interpretándose respecto de la autonomía de las Corporaciones.

Por ende es preciso que la reforma se oriente a evitar que dichas entidades funcionen como ruedas sueltas dentro del sistema, y que el Ministerio tome el control sobre las políticas y su implementación para el logro de los objetivos en los cuales deben enfocarse.

En cuanto a la orientación principal de la reforma, esta su preocupación por la conservación del agua y cómo estas autoridades deben ejercer sus funciones en torno a este tema. La creación de las Corporaciones Autónomas tuvo como propósito la administración y la protección de los recursos naturales renovables, que a partir de la reforma girará en torno al agua.

Esto indudablemente tendrá importantes incidencias en los proyectos de carácter industrial como ya se ha visto reflejado en proyectos minero energéticos, tal como ocurrió en el caso de la declaratoria de parque del páramo de Santurbán.

En conclusión queda esperar que el Gobierno, al momento de presentar el proyecto de ley definitivo, previsto para el mes de marzo, luego de que se cumpla con la realización de la consulta previa por las comunidades, se oriente a resolver los problemas que persisten en el sector ambiental, teniendo en cuenta que las CAR, además de la función de protección de los recursos, funcionan como autoridades ambientales diseñadas para lograr el equilibrio sostenible entre la protección del ambiente y el desarrollo del país.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.