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Geraldine Romero - gromero@larepublica.com.co miércoles, 1 de abril de 2015

Pese al desacuerdo presentado por Rolex, la Dirección de Signos Distintivos de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), concedió la solicitud a Roel en agosto de 2014.

Frente  a la decisión tomada por la entidad, Rolex argumentó a su favor que no estaba de acuerdo con los sustentos dados por el Despacho, ya que el nombre solicitado a registro, Roel, pretendía distinguir productos idénticos a la marca previamente registrada Rolex.

La empresa opositora agregó que al comparar las dos marcas existía riesgo de confusión,  pues  el cerebro humano asociaba los datos  previamente conocidos, refiriéndose así, a que el consumidor remitía la impresión de Rolex  al encontrar un nuevo nombre escrito de forma similar.

Adicionalmente Rolex expresó que la conexión competitiva era clara, ya que los productos de las  dos empresas estaban en el mismo ramo de bienes y por lo tanto compartían canales de comercialización y medios de publicidad.

La sociedad también apuntó que se corría el riesgo de que un consumidor que adquiría los productos Rolex, cayera en un error, vulnerando así el derecho de los mismos y los derechos de exclusividad, de prestigio y posicionamiento  de la marca con registro previo.

Frente a estos sustentos, el Delegado para la propiedad Industrial de la SIC, afirmó que compartía el análisis realizado por la Dirección, pues aunque las marcas tenían ciertas semejanzas fonéticas con la sílaba “ro”, analizándolas en conjunto, tal y como lo estipulaba la ley, se encontraban elementos adicionales que al ser pronunciados y transcritos producían una impresión diferente en los consumidores.

Para Lola Kandelaft , abogada de Muñoz Abogados, fue justificada la decisión del examinador, en el sentido que las marcas, a primera  vista, no presentaban un alto nivel de similitudes.

“No obstante, el opositor hubiese podido invocar la notoriedad de su marca, o incluso su renombre, condición que aumentaba  el nivel  de protección y su beneficio”, señaló la experta.

Por su parte la SIC , se refirió a la parte visual de las marcas y afirmó que la imagen de Rolex constaba de dos aros entrelazados frente a una corona y una figura geométrica  cuadrada en estilo ajedrez, por el contrario  a Roel que solo se limitaba a pintar el nombre con un aro adicional en la letra ‘o’.

De este modo la entidad justificó  que el consumidor podía indentificar  los productos ofrecidos por cada una de las empresas. El ente regulador además dijo que si bien coincidían en las primeras letras, también diferían en las  últimas, lo que permitía observar una distinción en el mercado.

La Superindustria concluyó que no se visualizaba un riesgo de  asociación de origen empresarial, por ende se carecía de relación entre los nombres en conflicto, y agregó que había ausencia de identidad o semejanza ante la entidad como autoridad de Propiedad Industrial.

Las opiniones

Lola Kandelaft
Abogada de Muñoz Abogados
“Fue justificada la decisión del examinador, en el sentido que las marcas, a primera vista, no presentaban un alto nivel de similitudes. No obstante, el opositor hubiese podido invocar la notoriedad de su marca, para su protección”.

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