Ripe Lunes, 2 de marzo de 2015

Por este motivo, ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, desarrolló un listado con los seis pasos más importantes para reducir el cibercrimen.

Se puede definir crimen cibernético como “crímenes en los cuales las redes informáticas constituyen el objetivo o son una herramienta substancial” (Koops, 2011).

Esto prácticamente cubre la lista de incidentes más graves que salieron a la luz en los últimos 18 meses, incluyendo el ataque informático, el robo de datos y el ataque de denegación de servicio de: Target, Home Depot, JPMorgan Chase, Sony Pictures, Microsoft Xbox Live, Sony PSN, eBay, NSA, Adobe, Apple iCloud, y Community Health Systems.

En primer lugar hay que aplicar la presión internacional. El crimen cibernético no debe tolerarse en ningún país. Todo aquel país que ignore el crimen cibernético debería ser sancionado por la comunidad internacional.

Segundo, hay que ajustar las prioridades nacionales, es decir, se deben destinar los recursos necesarios para identificar, capturar y procesar a los criminales cibernéticos, sin importar quiénes sean y dónde estén ubicados.

Los tercero es atrapar a más perpetradores, pues, la variedad de medidas disponibles para disuadir a los criminales incluye agravar las sentencias para los condenados, incrementar las probabilidades de ser condenado y aumentar la velocidad con la que los actos criminales son castigados.

En cuarto lugar se debe enseñar ética cibernética.  Frente a este tema, la incorporación en la escuela primaria de la enseñanza de ética cibernética puede parecer un poco temprana, pero tiene beneficios significativos inmediatos así como a largo plazo.

Lo quinto es que se debe mejorar las oportunidades de los países en desarrollo. Así como abordar el superávit de las personas con habilidades cibernéticas, aumentando el número de empleos disponibles para lograr una disuasión de la ciberdelincuencia.

Finalmente, hay que medir el problema, pues, los esfuerzos consistentes para medir en forma objetiva el problema del crimen cibernético son notables por su ausencia o ineficiencia.

“La disuasión del crimen se basa en hacer que éste resulte menos atractivo mediante el incremento del riesgo (de detección, identificación, captura, procesamiento y sanción); la reducción de los beneficios (hacer que sea más difícil obtener una ganancia de la actividad criminal); y la profundización del repudio social y de las sanciones morales que la actividad criminal debería suscitar“, dijo Stephen Cobb, investigador de ESET.

“En cuanto a las políticas y las estrategias, la idea general es que, al combinar la prevención del crimen con su disuasión, logramos reducirlo”.