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Colprensa Sábado, 23 de junio de 2018

Colombia le sigue apostando a la meta de desaparecer 90.000 hectáreas de mata de coca antes de 2023

Evitar exponer a erradicadores civiles o de la Fuerza pública en campos cultivados con coca y que tengan riesgo por la presencia de explosivos improvisados es uno de los propósitos que se tiene con la puesta en marcha de los drones fumigadores. El Ministerio de Defensa anunció que este nuevo método, que ya está listo para ponerse al servicio de la estrategia de lucha contra el narcotráfico, permite asperjar con glifosato amplias extensiones de cultivos ilícitos de forma más precisa, económica y con mayor seguridad para los erradicadores.

“Con estos drones se necesita la mitad de la concentración de veneno que se usaba en los aviones que hacían aspersión aérea. Ese método necesitaba cerca del 45 % de glifosato puro, aquí estamos hablando de menos de 25 % de la mezcla, lo que significa menores riesgos sanitarios, menores riesgos de pérdida y mayor efectividad del acción de la erradicación, lo mismo con los métodos manuales que estamos usando como el fumigador de espalda y con guadaña; así los daños al medio ambiente y a las personas son bastante menores que lo que se hacía con la aspersión aérea”, destacó el ministro Luis Carlos Villegas.

Otra de las ventajas que para las autoridades tienen estos drones tiene que ver con su costo, “ya que su efectividad está comprobada en 99 %, solo se requieren ocho personas entrenadas para asegurar su operación, la concentración de glifosato puro es de 2,5 litros por cada 10 y el costo estimado por hora es de $600.000”.

Con este nuevo tipo de erradicación, Colombia le sigue apostando a la meta que se propuso de desaparecer por lo menos 90.000 hectáreas de mata de coca antes del 2023.