Lunes, 28 de mayo de 2018

A pocos días del Mundial, en Colombia aparecen infinidades de apuestas caseras sobre este evento, oficinas, universidades, grupos de amigos hacen desde una apuesta sencilla de hasta dónde va a llegar Colombia, cuál será el goleador o si va a jugar tal o cual delantero. También hay ‘pollas’ sofisticadas con todos los partidos que pueden llegar a representar para el ganador una suma interesante de dinero y por supuesto satisfacción personal.

Las apuestas acompañan al deporte desde su inicio, en Estados Unidos hay industrias impresionantes en Las Vegas y ahora gracias a internet todos los días a todas horas hay algún partido en que apostar. Internet y los teléfonos inteligentes son las principales herramientas de esta industria cada vez mayor.
Las apuestas en Inglaterra son parte de su cultura, todavía me acuerdo seguir ya con internet a las casas de apuestas que invitaban a jugar por cuál sería el sucesor de Juan Pablo Segundo o el color del vestido de la reina Isabel en alguna gala. Hay casas de apuestas con más de un siglo de existencia. En el resto del mundo la situación es diferente y las autoridades son más cautas. Apenas hace unos 10 años en el fútbol aparecieron las grandes casas de apuestas que gracias a los adelantos tecnológicos pudieron ofrecer sus juegos en lugares donde están prohibidos o es muy difícil su entrada. Estas compañías, generalmente con sede en paraísos fiscales como Malta o Gibraltar patrocinaron los más grandes equipos del fútbol europeo, me acuerdo de Real Madrid y AC Milán, para convertirse en marcas globales.
En Colombia llevamos más o menos dos años y ya se ve en camisetas, vallas de los estadios y publicidad en medios masivos de comunicación esta industria.

En Estados Unidos, una reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia anuló la prohibición de las apuestas deportivas. En este país las apuestas han acompañado grandes escándalos como la compra de la serie mundial de 1919 o la expulsión de por vida de uno de los más grandes jugadores de la historia, Pete Rose por haber apostado mientras era manager de los Rojos de Cincinnati. El boxeo está plagado de escándalos entre la mafia y deportistas manejados simplemente para manipular resultados.

Con la sentencia de la Corte Suprema se abren varios interrogantes, el primero es la cantidad de dinero que va a entrar al deporte, se apuesta por nombres, jugadores y equipos; ¿recibirán estos suma alguna de dinero por su utilización?
Las apuestas implican ingresos vía impuestos que los estados recibirán de manera agradecida, igualmente se crea un negocio nuevo alrededor del deporte que ya funcionaba gracias a las nuevas tecnología y trae aspectos positivos y negativos y de muchísimo cuidado.

Los amaños de partidos o simplemente la manipulación de estos, apuestas como quien hará el primer saque de banda o quien recibirá la primera tarjeta amarilla hacen que los partidos sean alterados. Ya hay comisiones en Fifa y en tenis para analizar y controlar los amaños de los juegos. Es el momento de mirar, analizar y buscar las mejores soluciones para la convivencia entre apuestas y deporte. ¿Es conveniente que las casas de apuestas patrocinen equipos? ¿Se podrían instalar ventanillas de apuestas dentro de los estadios?
Se esperan desarrollos jurídicos en EE.UU. que seguramente se reflejarán en Europa y Colombia. El asunto es delicado y requiere soluciones inteligentes que no dañen este espectáculo.