Sábado, 13 de febrero de 2016

La sanción, ya sufrida por el Barcelona F.C., es la prohibición de inscribir jugadores durante dos períodos de inscripción (lo que errónea y alegremente nuestros periodistas deportivos llaman “libro de pases”). Es decir que, si todo ocurre como con el Barcelona, los dos equipos madrileños no podrán inscribir nuevos jugadores ni para mitad de año ni para enero, fechas definidas para inscripciones, así las mega millonarias negociaciones del Real Madrid no ocurrirían sino hasta dentro de más de un año. Algún rumor se ha filtrado sobre la posible “amnistía” de los nuevos dirigentes de Fifa, como ocurrió en la Conmebol, muy seguramente “por una sola vez”.

El problema de los menores que sueñan con jugar en Europa es de vieja data, a finales del siglo pasado apareció un libro llamado La infancia hecha pelota,  escrito por Carlos Benítez y Sandra Comisso entre otros, que narra todas las peripecias que muchos niños atravesaban para intentar llegar a jugar en AC Milan, Sevilla o Bayer Munich. El maltrato era evidente y muchas veces se llegó a detectar tramas de trata de personas y sobre todo de menores. La idea de Fifa, bastante loable por cierto, es prohibir o al menos limitar de manera rigurosa las transferencias internacionales de menores de 18 años. 

Tal vez el jugador que más daño le ha hecho a los menores, por su calidad, su forma de llegar a europa y su rutilante carrera es Lionel Messi, todos los papás creen que tienen un hijo mejor que el argentino y pretenden venderlo rápidamente. 

La realidad es que Messi es único y para la época en que este jugador emigró a Barcelona desde su natal argentina las cosas han cambiado.

La prohibición de Fifa es clara: están prohibidas las transferencias internacionales de menores de 18 años, pero existen las siguientes tres lógicas excepciones:

– El cambio de residencia del menor si es consecuencia del cambio de residencia de los padres por razones ajenas éste. Podemos decir que un gran ejecutivo que es trasladado de país debe y puede llevar a su hijo y este si es un excelente jugador puede ser transferido, lógicamente  al equipo donde residirá su familia.

– La libertad de movimiento de personas que dentro de la Unión Europea garantiza el tratado de esta comunidad, eso sí, Fifa exige que el jugador sea manejado con los más altos niveles de calidad en cuanto a alojamiento, educación y proceso de adaptación.

-Jugadores que residen en zona fronteriza y que evidentemente pueden cambiar de equipo cuya sede se encuentre dentro de un radio no mayor a 100 kilómetros de su casa.

La regla es sana en la medida en que no todos los jugadores menores llegan a las excelentes instalaciones de los mejores clubes, muchos acaban hacinados en oscuras pensiones o en la calle. Nadie duda que llegar a jugar con 15 años al Manchester City es mucho mejor que hacerlo en el mejor equipo de Suramérica, pero resulta imposible hacer excepciones pues se trata de niños. 

Algunos problemas se van a presentar una vez que, gracias a las olas migratorias que desde hace más de 15 años han invadido a Europa, aparezcan menores con doble nacionalidad digamos española y ecuatoriana y padres a los dos lados del atlántico. Hasta el momento Fifa no ha manejado, o al menos no tengo conocimiento, estos casos, pero sin lugar a dudas ocurrirán.