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Martes, 13 de noviembre de 2018

La semana pasada el Comité Olímpico Colombiano sacó un comunicado donde indica que en Colombia se utiliza la boldenona frecuentemente en el ganado vacuno y sugiere que esto puede ser la causa de varios resultados analíticos adversos en deportistas precisamente por boldenona; según este comunicado en uno de cada cuatro muestras de residuos del ganado vacuno se encuentra la sustancia.

Los casos de dopaje por alimentos contaminados, específicamente carne vacuna o de cerdo no son muy frecuentes en la literatura, se me vienen a la cabeza el famoso solomillo de Alberto Contador que, según el ciclista, fue el que le provocó un positivo. Otro no tan famoso es el de la judoca Wen Tong que indica que consumió grandes cantidades de carne de cerdo y que esa podría haber sido la causa de la presencia de clembuterol (un poderoso anabólico), la misma sustancia del ciclista español.

Sería interesante que el Comité Olímpico Colombiano exhiba los estudios que le permitieron concluir que la causa de los últimos positivos se debió a la ingesta de carne contaminada. Independiente de esto es importante ver como el dopaje en Colombia se está dejando a un lado.

No indicó el Comité Olímpico que la boldenona también es utilizada en los gimnasios por jóvenes fisiculturistas de manera abundante. Basta con hacer una búsqueda de boldenona en Google para encontrar toda clase de métodos (ciclos) para utilizar este poderoso elemento. El tema no es tan sencillo no solo es carne contaminada o inyecciones, tiene que ver con muchos aspectos que se han ido olvidando en el país.

El laboratorio de control al dopaje, hace poco tiempo uno de los mejores del mundo languidece sin que algo ocurra; la acreditación de la agencia mundial al dopaje no se volvió a recibir y a pesar de los comunicados de Coldeportes hasta el momento todo sigue igual. Otro asunto no tan público es el desconocimiento que el personal del laboratorio tiene de los reglamentos de control al dopaje y el poco rigor frente a los derechos de los deportistas. Un resultado analítico adverso para las personas del laboratorio, inmediatamente implica la pérdida, para el deportista, de prácticamente cualquier derecho consagrado por la constitución nacional. De allí que el procedimiento de apertura de muestra o cualquier otro se haga de manera inadecuada anula todo el trabajo realizado.

Al no haber laboratorio acreditado, el análisis de las muestras se debe hacer lejos, en Salt Lake City, lo que encarece el procedimiento, motivo por el cual cada vez se hacen menos exámenes de control al dopaje. Las federaciones ignoran el tema y los deportistas creen que consumir una sustancia que venden en una tienda naturista o que, según ellos, no era para mejorar el rendimiento los exonera de cualquier pena por dopaje.

Las federaciones, como la de atletismo son un monumento a la desidia, no puede ser que, durante más de un año, en un tema de dopaje el tribunal arbitral del deporte le haya rogado para que se defendiera y esta nunca haya mandado siquiera una carta. Los deportistas no tienen idea de qué es el dopaje y qué deben hacer, seguramente ahora dirán que no pueden comer carne y que con eso se salvan del problema.

Es el momento de iniciar políticas claras tendientes a mejorar el sistema de control al dopaje y educar a los deportistas. De no ser así se correrá el riesgo de ver cada vez más como nuestros deportistas, seguramente más por ignorancia que por tramposos, son sancionados.