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Martes, 8 de mayo de 2018

Teniendo en cuenta los retos que he venido planteando durante mis columnas anteriores, quisiera abordar el tema de la presentación de información para personas que no se dedican al derecho pero que, indiscutiblemente, hacen parte del universo jurídico.

La construcción de herramientas encaminadas al diseño y la tecnología con el propósito de construir productos y servicios innovadores, insisto, corresponde a una de las tareas urgentes del panorama legal en nuestro país.

En consecuencia, la problemática principal es que, hoy por hoy, la información legal es presentada de una manera ineficaz y tediosa para las personas que no interactúan con documentos legales a diario, pero que necesariamente deben informarse sobre las condiciones de un acuerdo o ejercer adecuadamente sus derechos, con esto, se pretende encontrar soluciones efectivas para empoderar a todos los actores del panorama legal (que, básicamente incluyen a todas las personas del conglomerado social), para dejar de limitar su acceso y hacer real el propósito último de la ciencia jurídica, hacer materiales los fines del derecho dándole cuerpo a la teoría del orden social justo y del contractualismo.

Un ejemplo claro de lo anterior es la Resolución 4625 del 28 de octubre de 2014 expedida por la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), que con el fin de proteger a los usuarios y garantizar que puedan entender, consultar y recordar las condiciones de prestación de sus servicios móviles y hacer respetar sus derechos, obliga a los operadores a hacer más simple y comprensible el contenido de los contratos adoptando el modelo simplificado de contrato diseñado por la CRC, el cual contiene lo esencial, con información relevante para los usuarios y redactado en un lenguaje sencillo; otra situación similar es la obligación consagrada en el artículo 3 de la Ley 1480 de 2011 (Estatuto del Consumidor), sobre la garantía de recibir información completa, veraz, transparente, oportuna, verificable, comprensible, precisa e idónea respecto de los productos que se ofrezcan o se pongan en circulación.

La propuesta es utilizar tanto experiencias interactivas como herramientas visuales diseñadas para transformar la manera de informar a las personas, lo anterior podría ser aplicado a cualquier industria que maneje documentos jurídicos siguiendo pautas sencillas que estandaricen condiciones para la presentación de información legal, lo anterior puede ser desarrollado por grupos multidisciplinarios en los cuales converjan talentos estéticos que decidan la manera más apropiada de presentar la información en detalles como la tipografía, los colores, la disposición, el tamaño y el movimiento de las piezas utilizadas; tecnológicos para posibilitar la utilización de herramientas ofimáticas, por ejemplo; psicológicos para lograr expresiones, lenguaje y maneras entendibles o adecuadas que generen efectos requeridos por los clientes en los receptores de la información; y, fundamentalmente, informativos y jurídicos que sinteticen documentos logrando abstraer sus elementos esenciales; (entre otras disciplinas) para la formación de productos legales comunicativos más eficientes.

Habrá que analizar aspectos positivos y negativos de lo antedicho para que se mantenga equilibrio de oportunidades para los participantes en los campos que esta iniciativa pueda llegar a emplearse procurando atender las necesidades de todas las partes, pero procurando siempre, la simplicidad y efectividad de los acuerdos sin que haya espacio para una indebida interpretación de los mismos.