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lunes, 25 de mayo de 2015

Recientemente en Colombia, nos abocamos en un claro ejemplo de esto: Mientras la OMS sindica al asbesto y al glifosato como carcinogénicos, el Gobierno nacional a través del Ministerio de Salud, sólo recomendó prohibir el glifosato.

¿Por qué la terquedad de seguir patrocinando el asbesto, incluido el crisotilo?

Ya es públicamente conocida la peligrosidad mortal del asbesto; ya se han hecho denuncias sobre las más de 110 mil personas que mueren anualmente a causa del cáncer producido por la fibra; ya se han pronunciado más de 56 países industrializados, incluidos los del primer mundo, prohibiendo en su totalidad el uso de esta fibra en todas sus formas; ya ha hablado la OMS, la OIT, expertos reconocidos como Barry Castleman o Laurie Kazan Allen; ya se han hecho denuncias de victimas reales reportadas en Colombia a causa del mesotelioma o alguna enfermedad relacionada con la fibra; y el Gobierno Nacional aún no adopta una posición extraordinaria, célere y responsable como la que asumió en días pasados con el glifosato atendiendo el llamado de la OMS.

Y es que hay que ver, como algunos funcionarios del Ministerio de Trabajo por ejemplo, esperemos que por su desconocimiento, defienden esta fibra amparándola en su “uso seguro”, el cual se ha indicado por los diferentes enunciados de los países de la comunidad europea, que el mejor uso seguro del asbesto es su prohibición.

Parecería que en Colombia por arte de magia, el glifosato sí fuera cancerígeno pero el asbesto en todas sus formas no significara una situación preocupante para los trabajadores y los consumidores desprevenidos, que sin saberlo, pueden comprar productos con este mineral.

El Gobierno nacional en representación del Estado Colombiano está en una encrucijada por el equilibrio de los poderes; pero mientras estos mismos, dan una pelea individual por obtener mayores beneficios y accesos a la institucionalidad del país, mueren colombianos victimas de cualquier coyuntura, bien sea por un ataque armamentista, una fila en una EPS, o tristemente a causa de la complicidad de las autoridades cómplices  del uso del asbesto.

El asbesto, incluido el crisotilo, defendido por el desconocimiento y la simpleza investigativa del Ministerio de Trabajo de Colombia, contrasta directamente con la más reciente denuncia mundial presentada en Ginebra, Suiza el pasado jueves para prohibir el uso del asbesto en todo el mundo. La OMS que indicaba que más de 125 millones de personas en el mundo estaban expuestas a la fibra mortal del asbesto, acaba de incrementar esa cifra a 300 millones de personas.

Ya suficientes problemas tenemos con la ineficiencia gubernamental en algunas ciudades como la capital de la República, para cargar tristemente con la indiferencia indiscriminada de gobiernos para los que pocos muertos o víctimas no se traduzcan en un indicador de popularidad, bien necesaria por estos días.