Lunes, 2 de febrero de 2015

En efecto, luego de que el gobierno de Panamá negara el estatus de refugiada a la hoy capturada exdirectora del DAS, la Secretaría General de la Interpol emitió Circular Roja, lo que la convirtió en una de las personas mas buscadas en el mundo entero, no por su peligrosidad, obviamente, sino por que dicha circular es conocida por todas las agencias de inteligencia del mundo, lo que hace muy difícil evadir a la justicia, situación que claramente presionó su voluntad de entrega a las autoridades nacionales.

Cuatro años duró prófuga de la justicia colombiana nuestra ilustre exdirectora, cuatro años en los que no se entiende como no se le declaró en contumacia y se adelantó el proceso penal en su contra por los delitos de peculado por apropiación, falsedad ideológica en documento público, abuso de función pública, violación ilícita de comunicaciones y concierto para delinquir.

Para efectos de brindar claridad, la contumacia corresponde a una institución del derecho procesal penal, en virtud de la cual si el indiciado, habiendo sido citado en los términos contemplados en el código, sin causa justificada, no comparece a la audiencia, esta se realizará con el defensor que haya designado para su representación y si este tampoco concurre, sin que justifique su inasistencia, el juez procederá a designarle defensor, en cuya presencia se formulará la imputación.

Son muchas las cosas que han cambiado en 4 años, varios de los protagonistas que presuntamente participaron en tan nefasto y antidemocrático episodio, se encuentran en posiciones privilegiadas desde donde aun pueden ejercer presiones de todo tipo, bajo el argumento mañido de que se trata de una persecución contra el partido del cual hacen parte todos ellos. 

Tales son los casos del expresidente, que presuntamente orquestó y dirigió desde palacio tan ruin plan, quien actualmente, al igual que su asesor estrella, el primo de un renombrado criminal, ocupan una curul como Honorables Senadores, otros no tan afortunados huyen de la justicia y otros, los menos, con valentía y responsabilidad dan la cara a la justicia, justicia que a la fecha no ha dado muestras de tener como única finalidad la de perseguir de manera injusta a los miembros de la colectividad de la que hacen parte tan oscuros personajes.

No son de poca monta los delitos por los cuales se acusa a la exdirectora del liquidado DAS, recordada por su impecable disfraz de coneja en una fiesta en sus tiempos de exilio, por el contrario, las interceptaciones que se materializaron durante su administración estaban de manera milimétrica encaminadas a desprestigiar a políticos de izquierda, a magistrados de las altas cortes y a periodistas de los medios de comunicación mas importantes del país, razón por la cual el país entero espera que con su entrega los colombianos de manera contundente conozcamos la verdad, la verdad absoluta, no la verdad a medias a la que nos acostumbró el capataz del Ubérrimo.

Más de un colombiano ha de estar nervioso por cuenta de la entrega de la señora Hurtado, por lo que es cuestión de tiempo para que empiecen los señalamientos calumniosos que buscan desprestigiar al ejecutivo o a la Fiscalía, como ha ocurrido con el caso del denominado “hacker”, el excandidato presidencial Oscar Iván Zuluaga y su asesor espiritual el doctor Luis Alfonso Hoyos, todos ellos de la misma colectividad.

Los colombianos, o por lo menos los ciudadanos de bien, que claramente somos la mayoría exigimos que se sepa, procesalmente hablando, quien ordenó las interceptaciones, por que extraprocesalmente y por vía del indicio es claro que las órdenes salieron de palacio y no de una funcionaria creativa que quiso por su cuenta y riesgo “chuzar” cuanto contradictor del gobierno identificara.

Nada tiene que perder la coneja si dice la verdad y si mucho que ganar, no solo por lo que en términos de beneficios pueda obtener, sino por que el país lo pide a gritos, por el derecho a la verdad que nos asiste a 38 millones de colombianos, pero por si acaso el país no le duele debería hacerlo por ella misma, por su tranquilidad de conciencia, por su familia, finalmente nunca es tarde para arrepentirse y hacer las paces consigo misma.

Señora Hurtado, por favor no le haga conejo a la verdad.