Sábado, 3 de septiembre de 2016

The Volcker Rule es el nombre que se le ha dado a la sección 619 de la reforma financiera estadounidense de 2010 (Dodd-Frank Act), en honor a su principal proponente, el economista Paul Volcker. En síntesis, esta norma fue diseñada con el fin de evitar que las entidades bancarias con operaciones en los Estados Unidos realicen determinadas operaciones de corto plazo en cuenta propia (propietary trading), dentro de las cuales se encuentran transacciones sobre valores, futuros, swaps y derivados sobre divisas. La idea detrás de la norma radica en separar estas actividades, consideradas de mayor riesgo, de las actividades que las entidades bancarias realizan para sus clientes, en un amago de volver a un Glass-Steagall Act “ligero” (norma que separó en 1933 los negocios de banca de inversión y de banca comercial). Ahora, uno de los aspectos más relevantes y sobre los cuales se ha generado mayor controversia, tiene que ver con la extraterritorialidad de la norma, es decir, su impacto en bancos localizados fuera de Estados Unidos.

La razón por la cual los bancos alrededor del mundo han estado atentos de la norma tiene su base en la definición de entidad bancaria (banking entity) a la cual le son aplicables las restricciones de The Volcker Rule. 

Esta definición, a grandes rasgos, incluye cualquier banco, holding bancario o banco extranjero con operaciones en Estados Unidos, incluyendo a sus afiliadas. La red de aplicación es amplia y tan solo se ve limitada por la famosa exención Totus (acrónimo en inglés de “trading outside the United States”) que se refiere a las transacciones que realice la entidad extranjera por fuera y con limitada conexión con los Estados Unidos. 

Es aquí donde los bancos extranjeros, que de alguna manera encontraban aplicable The Volcker Rule, encontraron alivio, aun cuando en muchos casos han visto en su futuro cercano tener que aplicar la norma.

La pregunta ahora, a contados meses de las elecciones en Estados Unidos, gira entorno al futuro de esta norma. La candidata demócrata Hillary Clinton ha advertido de su intención de endurecer la misma que, al parecer de algunos, sigue siendo muy flexible para los bancos. Por su parte, la posición del candidato republicano Donald Trump no ha sido del todo clara, aunque en principio, por declaraciones de la plataforma republicana, se pensaría que su posición es cercana a la de modificar la norma acercándola más a lo que fue Glass-Steagall Act.

Es así como, el escenario para los bancos por fuera de Estados Unidos no deja de ser incierto ya que, aunque no ha habido declaraciones específicas sobre este asunto, el endurecimiento de las normas que una y otra parte adoptarían, podría tener efectos sobre la exención Totus, restringiendo su aplicación y, de paso, obligando a estos bancos a tomar medidas sobre su propietary trading. 

Por esto, los bancos colombianos tendrán que permanecer alerta, ya que esta norma podría ser endurecida en diferentes frentes, sin que nos sorprendiera que uno de ellos sea su alcance extraterritorial.