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miércoles, 22 de julio de 2020

Colombia antes del Coronavirus (C-19), era un país reticente a entrar en el mundo de la economía en línea.  Si bien la pandemia ha afectado gravemente sectores como el aeronáutico, el de entretenimiento, el hostelero y turístico, entre otros; también ha contribuido significativamente al crecimiento del comercio electrónico y a que las empresas adopten formas digitales para llegar a los consumidores.

El boom del e-commerce, trae consigo varios retos, dentro de ellos está el cómo proteger adecuadamente los activos de Propiedad Intelectual (PI) en el entorno digital (desconocido para muchas empresas tradicionales, incluso para las que ya estaban relacionadas con el tema) y por el otro, cómo no infringir los derechos de terceros. Esto es lo que se conoce como la gestión proactiva y defensiva de la PI.

Tal vez el activo más importante para una empresa que entra a comercializar sus productos y servicios de manera virtual, sea su página web. Los sitios web son objetivos comunes para demandas por infracción, pues reúnen tanto  elementos protegidos por derechos de autor, como elementos protegidos por propiedad industrial.

Por ejemplo, el diseño y el contenido creativo de los sitios web, dentro de los cuales podríamos encontrar fotografías, obras musicales, obras audiovisuales, software, etc., todos protegidos bajo la modalidad de los derechos de autor. Por otro lado también se pueden incluir las marcas registradas que identifican los bienes y servicios de un empresario, protegidos por derechos de propiedad industrial y los nombres de dominio (que particularmente nuestra legislación no contempla como signos distintivos y juegan un rol importantísimo en el tráfico del comercio en línea), pues son el mecanismo de comunicación con los consumidores, permitiéndoles identificar el origen  de los bienes y servicios (misma función que cumplen las marcas) y que también son susceptibles de derechos de propiedad intelectual (por los cuales en los últimos años se han suscitado litigios de importante y cuantiosa envergadura).

En consecuencia, es recomendable, con el fin de evitar infringir derechos de terceros, no utilizar material que se considere susceptible de derechos de propiedad intelectual sin contar con la respectiva autorización o permiso del titular y así mismo no asumir que la información disponible al público está libre para ser utilizada.

Por otro lado, es importante hacer uso de una estrategia defensiva de sus derechos: disponga de avisos donde informe la calidad de propietario. Un ejemplo es Amazon, la compañía estadounidense dentro de su página web tiene un apartado dirigido a todos los potenciales espectadores dentro de la red sobre la calidad que ostenta de propietario y a su vez que pueden y no hacer con el contenido que están viendo.

En conclusión, el e-commerce encontró una coyuntura de auge propicia y saldrá fuerte de la crisis, los consumidores emplearan más hábitos de consumo en línea, no tradicionales y las empresas deberán estar al tanto de cuáles son su derechos para buscar la protección más adecuada, así mismo educar a los consumidores de contenido digital y usuarios de las plataformas para hacer uso adecuado de las mismas sin infringir derechos ajenos.