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OPINIÓN

Axiología de la Fijación de precios

22 de enero de 2026

Michael Andretti Coy Pérez

Ari Consulting Group – Abogado
Canal de noticias de Asuntos Legales

El aumento del salario mínimo y las recientes alusiones a la Superintendencia de Industria y Comercio como la “Policía de precios” han avivado el debate sobre si la fijación o control de precios es justa o no, sobre que bienes y en qué medida. Las posturas difundidas en los medios se han centrado en las consecuencias, así, se discute si la subida del salario mínimo fue excesiva y debiese ser menor, o si aquella aumentará el desempleo.

Ludwig Von Mises, en su obra cumbre “la Acción Humana”, nos presentó una respuesta que invita a pensar de otro modo. Para Mises y la escuela austriaca de economía, la fijación de precios es ante todo inmoral pues supone una limitación de la libertad de las personas para comprar y vender sus bienes al precio que quieran y por efecto, perjudicial pues altera la forma en como los precios se crean y dinamizan en el mercado aumentando la escasez de los productos y la creación del “mercado negro”. Ampliemos cada uno de los argumentos presentados.

La inmoralidad de la fijación de precios radica en la forma en como los precios se determinan. El precio es la valoración que cada persona dentro de su voluntad y preferencias temporales y espaciales da a cada cosa. Así, el precio que pagará una persona deshidratada en el desierto de la Guajira por una botella de agua es infinitamente superior a aquel que pagará cualquiera persona en Bogotá. La fijación de precios es entonces una prohibición, un límite a la libertad individual que le impide a las personas transar bienes y servicios en el mercado al precio y condiciones que a bien estimen conveniente.

Los perjuicios económicos de la fijación de precios son distintos en función de si el control establece precios máximos, o precios mínimos. Si establece precios máximos genera escases del bien ofertado, pues los vendedores (la oferta) no es incentivada a producir bienes que no derivan utilidad. Si establece precios mínimos se genera un excedente de producción no vendida, pues dentro de aquel mercado fijado abran bienes que los consumidores no estén dispuestos a pagar a ese precio. A continuación, un ejemplo para cada tipo de control.

El ejemplo de fijación de precios mínimos es el salario mínimo. En este evento, el vendedor es el trabajador, pues es quien ofrece el servicio, y el comprador o consumidor es el Empleador. La fijación de un salario mínimo implica que el Empleador no puede adquirir el servicio de ese trabajador a un menor valor que aquel fijado. En esta ecuación, todos los trabajadores que ofrezcan servicios que el mercado valore por menos del salario mínimo quedan desempleadas, pues nadie contrata a perdida, convirtiendo al salario mínimo es una barrera de entrada al mercado laboral que afecta a, por ejemplo, personas mayores, jóvenes sin experiencia y recién egresados, o discapacitados.

El ejemplo de fijación de precios máximos es la Vivienda de Interés Social. En este evento, las viviendas cuyo precio no supere los 150 salarios mínimos mensuales tienen un régimen de exenciones fiscales y acceso a préstamos de vivienda. Esta dinámica desincentiva la creación de proyectos de vivienda de mediano coste, no sujetos a la tasa de paridad del salario mínimo y sucesivamente crea escases de vivienda.

El efecto más perjudicial de la fijación de precios es el incentivo a la creación del mercado negro, entendido este como aquel por el que se paga una prima de riesgo para ingresar. Para el caso de los trabajadores que no lograron conseguir trabajo formal, aquellos deben ingresar a trabajos informales, en lugares mal pagados, insalubres, peligrosos, y sin ningún tipo de seguridad social, esta última, su prima de riesgo.

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