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miércoles, 19 de julio de 2023

El riesgo de crédito es un factor fundamental que analizan los prestamistas al momento de otorgar una financiación. Uno de los elementos que mayor peso tiene en este análisis lo constituye el paquete de garantías que respaldará la operación. Así, dependiendo de la naturaleza, el valor, la liquidez y la ejecutabilidad de las garantías, el préstamo estará o no mejor garantizado y, entre mejor lo esté, mejores serán las condiciones financieras de la financiación.

Ahora bien, en la medida en que no todos los deudores tienen la capacidad de presentar a los prestamistas un robusto paquete de activos que permita disminuir su riesgo de crédito, las financiaciones basadas en flujos de efectivo emergen como una alternativa ideal para este tipo de deudores.

En términos generales, las financiaciones basadas en flujos de efectivo consisten en el otorgamiento de prestamos contra los flujos futuros que el deudor proyecta recibir. Es decir, el prestamista otorga el préstamo sobre la base de que este será amortizado con los flujos futuros que recibirá el deudor, pero que en caso de un evento de incumplimiento no tendrá recursos contra uno o más activos del deudor (si los tuviere), como ocurriría en una financiación basada en activos. De ahí que una de las principales características de este tipo de financiaciones es que suelen tener mayores tasas de interés y costos asociados a su originación, en comparación con otras modalidades de financiación.

Desde el punto de vista de los prestamistas, no solo es importante la evaluación de la proyección de los flujos futuros. Los prestamistas también deben realizar un análisis en relación con los contratos que otorgan el derecho al deudor a recibir los flujos que respaldan la financiación. Además, el diseño de una estructura que permita que, una vez dichos flujos futuros sean exigibles estos sean utilizados para pagar el servicio de la deuda de forma automática y sin que previamente ingresen a las cuentas del deudor, es un aspecto clave a considerar.

Finalmente, desde un punto de vista de los deudores, y como lo anticipábamos, las financiaciones basadas en flujos de efectivo pueden ser un gran alternativa, sobre todo para aquellos deudores que no tienen grandes activos en su haber y cuya generación de ingresos es muy fluctuante y se concentra en ciertos periodos. Sin embargo, es importante que los deudores dimensionen correctamente las proyecciones de los flujos futuros, en la medida en que este tipo de financiaciones limitan el uso de los recursos generados.