Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Lunes, 30 de marzo de 2015

Se verán cara a cara las víctimas y los victimarios ambas partes temerosas ante esta nueva realidad. El proceso de transición de la guerra a la paz requiere un marco jurídico lo realmente fuerte y flexible para que, quien ha estado siempre en la legalidad no se sienta desprotegido, ni con un sinsabor a impunidad y quien entra a esta legalidad no se sienta segregado en su nueva condición; ahora bien, muchas de las estructuras sociales, empresariales, académicas tendrán que dar un viraje en el sentido de incluir a estas personas en las comunidades, en las pequeñas, medianas y grandes empresas, e inclusive en las aulas de clase. Así,  muchos interrogantes surgen alrededor del posconflicto.

Un tema neurálgico tiene que asumir Colombia: bajar  el índice de desempleo, un indicador que  en el país hay que sumarle otro, que afecta notablemente la economía, el empleo informal. Probablemente en el posconflicto este fenómeno se agudizará debido a que estos nuevos ciudadanos no cuentan con las llamadas  “competencias laborales”  para acceder a una vacante  dentro de una empresa, mucho menos certificaciones laborales, experiencia, en fin, todos aquellos requisitos que hoy hacen parte irrefutable para encontrar empleo. ¿Qué pasará con los estudios de seguridad que algunas compañías extranjeras y colombianas realizan a sus trabajadores, será que están dispuestas a contratar a los que en el pasado fueron un peligro inminente para su actividad empresarial? El sistema laboral como lo conocemos tendrá que ser modificado para esta nueva realidad, las compañías tendrán que adaptarse a los nuevos estándares de contratación laboral.

Por esta razón, los empresarios deberían ir trabajando en la maduración  de nuevas  estrategias, no para evadir la inclusión laboral de estas personas, sino para incluirlas en sus procesos productivos. Si usted es visionario podrá convertir este nuevo escenario en algo a su favor, creando un valor agregado a la producción de sus bienes o servicios, encajando perfectamente en lo que algunos economistas llaman La Era Colaborativa. 

En algunos países como la Unión Europea a través de  su Parlamento han emitido una declaración formal instando a la puesta en marcha de innovadoras iniciativas para afrontar un nuevo paradigma económico, de tal manera que el empredimiento  social se ha convertido en un participante activo, por medio de las nuevas empresas sociales, las cuales no se conforman con dar el pez o enseñar a pescar, sino en crear nuevas maneras de revolucionar la industria pesquera (Bill Drayton, Emprendedores sociales.2011), he ahí una oportunidad para estos nuevos y visibles colombianos: ser emprendedores sociales.   

Colombia sufrirá una transformación en su institucionalidad y los colombianos tendremos que comenzar también a transformar nuestra manera de ver las cosas para pensar y actuar diferente dentro de una nueva atmósfera: la paz.