A junio de 2026, el Estado colombiano es parte en 76 arbitrajes nacionales activos
—64 en calidad de demandado y 12 como demandante— con pretensiones que
superan los $7,4 billones de pesos (ANDJE, Reporte de Litigiosidad). La mayoría
de estos procesos tienen su origen en conflictos que pudieron anticiparse. El litigio
y el arbitraje permiten dirimir controversias; la prevención, en cambio, permite
evitarlas con mayor eficiencia y a menor costo para las entidades y los
contratistas.
¿Cuáles son las causas frecuentes de conflictos en la gestión contractual?
Las principales causas de conflictos en los contratos son: planeación inadecuada,
redacción de cláusulas ambiguas y la falta de control y seguimiento a la ejecución
contractual. Actuar preventivamente en las distintas fases del contrato es un factor
clave para la gestión exitosa de cualquier contrato.
Una deficiente planeación puede conducir a retrasos, incumplimientos,
sobrecostos, desequilibrios y hasta paralizaciones. Lo propio sucede con una
supervisión tardía o defectuosa o por una mala gestión de los riesgos, que puede
comprometer la consecución del objeto contractual.
Todo lo anterior deriva en controversias y litigios que deterioran la relación
comercial y desgastan valiosos recursos de las partes.
¿Cuáles son las estrategias prácticas de prevención?
Nuestra recomendación siempre será implementar una “cultura de la prevención”
que gire en torno a estrategias prácticas que se pueden diseñar según el régimen
o tipo de contrato, y que tomen como punto de partida los siguientes aspectos:
Adecuado manejo de la información: organizar toda la información
contractual desde la planeación hasta la liquidación es clave, máxime si se
está ad portas de un litigio.
Sistemas de alerta temprana: mantenga un seguimiento que permita
anticipar y gestionar conflictos. Evite retardar las gestiones a su cargo.
Gestión proactiva de cambios contractuales: los otrosíes y
modificaciones deben documentarse y justificarse con igual rigor que el
contrato original. Evite suscribir modificaciones sin soporte técnico, jurídico
y financiero.
Capacitación del equipo: el supervisor y el equipo del "día a día” deben
conocer el régimen aplicable y mantener un diálogo constante con su
cocontratante. Evite designar supervisores sin conocimiento del régimen y
obligaciones del contrato.
Documentar decisiones: todo proceso de toma de decisión debe contar
con una justificación razonable y trazabilidad documental que lo “blinde”
frente a entes de control. Evite documentos genéricos que resulten fútiles.
Cláusulas de resolución de controversias bien estructuradas: pactar
mecanismos adecuados y expeditos. Evite cláusulas genéricas que no se
ajusten a las situaciones particulares de su contrato.
Finalmente, lo más importante es que “en caso de duda, consulte”, especialmente
ante situaciones no previstas, cláusulas ambiguas o donde se avizoren conflictos.
Actuar debidamente informado mitiga la posibilidad de errores, precave eventuales
litigios y ahorra costos para la compañía.
¿Quiere publicar su edicto en línea?
Contáctenos vía WhatsApp