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derecho constitucional

“El Centro de Derecho Constitucional de Icesi es pionero en las universidades con este enfoque”

16 de febrero de 2026

Karen Pinto Duitama

kpinto@larepublica.com.co

Asuntos Legales
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En un momento en el que los fallos de las Altas Cortes en respuesta a los decretos del Gobierno Nacional están en el centro de la discusión, esferas que den precisión a los efectos de las decisiones son esenciales para tener mejores análisis y una toma de decisiones más argumentada. Uno de esos espacios es el Centro de Derecho Constitucional de la Universidad Icesi, el cual lleva menos de seis meses en funcionamiento pero con la proyección de aportar al debate nacional.
Mario Cajas es profesor del Departamento de Estudios Jurídicos y experto en derecho constitucional desde hace varios años y actualmente dirige el Centro, habló del funcionamiento del mismo y aspectos clave para entender las decisiones coyunturales de las Cortes.

¿Cómo ha sido el trabajo desde la apertura?
El Centro de Derecho Constitucional de la Universidad Icesi lo inauguramos en agosto del año pasado; entre agosto y septiembre empezó a funcionar plenamente. Es un centro que hace investigación, incidencia y que también promueve espacios académicos.
La idea del centro es que el núcleo sea el derecho constitucional, pero que las distintas disciplinas de la universidad trabajen en conjunto porque los temas constitucionales atraviesan todas estas áreas.
El centro trabaja en tres grandes ejes: estado de derecho, calidad de la democracia y defensa de la Constitución. Son focos con suficiente amplitud para permitir debates adecuados. Por ejemplo, la calidad de la democracia abarca desde partidos políticos hasta participación y el rol del Congreso.

¿Cuántos centros de derecho constitucional hay en el país?
En sentido estricto y con este enfoque, yo creo que es el primero o de los primeros. Existen observatorios de derecho constitucional que observan la jurisprudencia de la Corte Constitucional o hacen estudios, y también hay departamentos de derecho constitucional con funciones de investigación. Pero con este propósito específico, en estos tres campos y con estos modos de trabajo, yo diría que es de los pioneros.
Hay centros de estudios constitucionales en la propia Corte Constitucional, como uno creado el año pasado.

¿Es pionero regional?
A nivel mundial existen en España o Perú, usualmente creados por los tribunales. Pero en el corazón de una universidad, como se ha creado aquí, es algo muy particular.

¿Cuál es el diferencial frente a los existentes?
Esta iniciativa tiene que ver con los procesos de fortalecimiento que ha recibido la universidad por el empresariado, principalmente del Valle del Cauca. Esa unión ha creado espacios de fortalecimiento institucional y el centro hace parte de la agenda de la universidad para llegar a lugares que tradicionalmente no son los académicos. Aunque nos preocupa la formación y la investigación, este es un centro al servicio de la comunidad y de las preocupaciones del país.
Es una apuesta para que el fortalecimiento institucional permita llegar más allá de lo tradicional. Por sus características y por el hecho de estar en Cali, fuera de Bogotá, es pionero.
Icesi es una universidad joven que ha renovado la manera de aprender derecho con un enfoque interdisciplinar y contemporáneo.

¿Cuál es la relevancia de que están ubicados en Cali?
En materia jurídica hay una tendencia fuerte a la centralización. Al ser un estado unitario, el centro es Bogotá; allí están las Altas Cortes, las ramas del poder y los círculos de decisión e interés. Esto hace que las universidades fuera de Bogotá tengan una manera diferente de aproximarse. Hay una barrera geográfica que se derriba convirtiéndose en verdaderas escuelas de pensamiento. Tener un lugar fuera de Bogotá donde se investiga, se piensa y se difunde ayuda a enriquecer las voces del país. Las voces territoriales reconocen que hay otras maneras de pensar el país. Cali es una capital situada en el Pacífico y en el suroccidente, con alta conflictividad y diversidad, lo que facilita formas de pensar diferentes. Es una apuesta por descentralizar el conocimiento y la incidencia, llegando a otros públicos con esa voz regional.

¿De qué áreas de estudio son los miembros del centro?
El centro no nace de la nada, viene de procesos robustos. Los abogados suelen ser muy cerrados en su disciplina, pero aquí queremos que economistas, politólogos y sociólogos participen. Ya trabajamos temas de relaciones internacionales con colegas y buscamos ser un espacio de proyección de la universidad, usando los medios para difundir actividades y meternos en las agendas de interés público.

¿Los estudiantes participan como en un semillero?
Parte del primer esfuerzo es tener estudiantes motivados.
Tenemos semilleros en muchas áreas, como el de acciones públicas en derechos humanos, pero este centro ya tiene su propio semillero con diez u once estudiantes de derecho y ciencia política, lo que muestra el sello de la interdisciplinariedad.

¿Cuál es la proyección y agenda del centro a corto plazo?
Queremos fortalecerlo e incursionar en otros modos de comunicación, como redes sociales. Participaremos en la Semana de la Democracia, organizada por el Departamento de Estudios Políticos, donde el semillero tendrá actividades de difusión, promoción lúdica y espacios pedagógicos. También estaremos en una conferencia sobre el Congreso y su papel en la Constitución.

¿Cuál es su postura ante una Asamblea Constituyente?
El centro tiene distintas voces al ser un espacio académico, pero en general coincidimos en que la Constitución actual tiene aspectos muy valiosos que hay que defender. Defenderla no supone que no esté abierta al cambio, pero cualquier cambio debe ser producto de consensos importantes, tanto como los que hubo en 1991.

¿Qué se debe tener en cuenta para la discusión?
Las asambleas constituyentes pueden ser saltos al vacío, así que no hay que tenerle miedo al cambio, pero este debe ser producto de deliberación y consensos que mejoren lo que hay, sin debilitar las instituciones, la separación de poderes o la independencia de las cortes.
Antes de hablar de cambios, hay una tarea pendiente: la Constitución no se ha desarrollado plenamente. Los avances en derechos sociales siguen pendientes; que las cortes tengan que desarrollar el derecho a la salud habla del déficit de garantía que tenemos. Si no hemos avanzado en lo valioso que ya tiene la Constitución, el cambio parece no ser la prioridad, aunque hay temas como el ordenamiento territorial donde sí falta desarrollo. Lo importante es participar de manera informada. Nuestra labor no es decirle al ciudadano si debe o no abrazar el cambio, sino mostrar las oportunidades y riesgos para que tomen decisiones informadas tras la deliberación. Las constituciones basadas en consensos son las que perduran y sirven a la gente.
Las que nacen de proyectos políticos hegemónicos no logran permear en el tiempo o generan mayores conflictos. La del 91 es valiosa, nos ha permitido desarrollos importantes, pero puede mejorarse.

¿Cómo ven la relación entre el Gobierno y las altas cortes?
Sobre la suspensión de los decretos de emergencia económica, hay una discusión fuerte porque no se publicaron las razones, lo cual es inédito. Es un caso interesante porque parece una discusión de abogados sobre si la norma lo permite explícitamente o no. Si uno no ubica a la Corte en la historia, los jueces muerden un pedazo a la torta del poder, la decisión puede escandalizar, pero ha habido hitos más tremendos en el pasado, como cuando se tumbaron reformas constitucionales.

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