Martes, 28 de julio de 2015

El yeti, el monstruo del lago Ness y el dólar de equilibrio

Lo hemos tratado de explicar incontables veces. La historia de cualquier moneda en el mundo, y especialmente las que dependen de materias primas, se da entre tendencias de revaluación y devaluación que duran décadas. Esto en la medida en que eso es el tiempo que toman los periodos de debilidad y fortaleza de las commodities. 

En este orden de ideas, no existe un dólar que equilibre el mercado sino una devaluación que lo haga. La debilidad de largo plazo en las materias primas ocasiona un daño continúo en nuestras cifras, donde Colombia está igualmente en desequilibrio  con petróleo a US$40 o a US$60, el nivel simplemente marca la diferencia entre mucha devaluación o bastante (recuerden que a principios de año el WTI estaba en US$42 y el dólar en Colombia a $2.700). 

Lo más importante de este análisis es que a medida que el deterioro emergente se vuelve más visible los inversionistas diferencian menos. Si el paso siguiente es una crisis brasileña téngalo por seguro que a Colombia no la van a defender. Hace muy poco vivimos esto. Dos derrumbes del petróleo marcaron la devaluación de los 90s. La primera oleada se llevó a México en el 94 (crisis del tequila) y la segunda a Asia (1997), Rusia (1998) y Brasil (1999). Colombia se devaluó todo el periodo aunque su crisis y números se deterioraron solo a principios del 2000. Si usted insiste en que los emergentes de antes no son los mismos que ahora. 

Canadá, un país G7 que también depende del petróleo, se devaluó desde 1991 hasta 2002. 

Así que este es nuestro mensaje: no siga pensando que Colombia es muy diferente a la de hace dos décadas, solo imagínese que si la debilidad del petróleo se mantiene, Colombia en 2018 no se va a parecer en nada a la de hoy. Esto es lo que hacen los inversionistas internacionales, ellos acaban de ver como el Brasil de 2010 desapareció totalmente en 4 años debido al desplome en materias primas. No se necesita de ciencia espacial para imaginar que un país como el nuestro, en un entorno como el actual, las cifras se van a deteriorar aún más rápido. Nuestra cuenta corriente acaba de dar un gran ejemplo alcanzando en muy poco tiempo los niveles más altos de la región, muy similares  a los vistos en los 90s.

Ahora que todos ven los $3.000
Las cosas se ponen más difíciles. Nuestra teoría de que las monedas emergentes alcanzarían los máximos de la crisis de 1998-2002 ya se dio. Para Colombia estamos hablando de los $2.980 y alcanzar este nivel no debería ser complicado en el (muy) corto plazo. Lo siguiente debería ser un descanso ya que incluso para nosotros el movimiento ha sido muy vertical.  

Sin embargo, el rango de negociación de esta pausa será muy diferente si el petróleo WTI logra mantener los US$42 por barril (mínimo de este año) en cuyo caso estimamos una divisa algunos trimestres entre los  $2.700 y $3.000 antes de seguir subiendo. Si por el contrario el petróleo va a nuestra meta de largo plazo a los US$32 por barril, dicho descanso se daría por encima de los $3.000, convirtiéndose este nivel en el nuevo piso de largo plazo.