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Jueves, 11 de diciembre de 2014

Así las cosas, el panorama de apertura de 26 nuevas naciones está cada vez más cerca, dejando a futuro un importante camino de oportunidades para los latinoamericanos de estos países que tengan algún tipo de interés en el viejo continente. 

El espacio Schengen está conformado por 22 países de la Unión Europea, junto con Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.

Las relaciones bilaterales entre la Unión Europea y los dos países andinos se encuentran enmarcadas en la oficialidad que ofrece el Tratado de Lisboa de 2007 (puesto en vigencia en diciembre de 2009), que modificó sus dos acuerdos más importantes: el Tratado de la Unión Europea y el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea. 

Sin embargo, en el ejercicio diplomático, es importante considerar que los procesos de acercamiento se han dado desde tres niveles. 

Un nivel macro, o superior, que se fundamenta en el trabajo conjunto entre la Unión Europea y el comúnmente conocido Grupo de Río (hoy Celac); un segundo nivel intermedio en el marco del acuerdo entre la Unión Europea y la Comunidad Andina de Naciones (de la que Perú y Colombia son los actores más relevantes para Europa); y un tercer nivel que se relaciona con los procesos bilaterales entre el Viejo Continente y las delegaciones de cada nación suramericana.

Al ser esta una relación de gran elaboración, el análisis de los motivos por los cuáles este grupo de naciones europeas trabaja en la eliminación del visado para colombianos y peruanos, demanda tiempo y cautela. Igual acontece con las preocupaciones expresadas. 

En los reportes entregados por la Comisión Europea se enfatizó en el buen ambiente que rodea la interacción actual, las cifras efectivas en materia de seguridad, las realidades ofrecidas por el acuerdo de libre comercio negociado (tanto con Colombia como con Perú), y las posibles ventajas a partir de una dinamización del sector turismo. 

Además, se ha contemplado el tema de las variaciones positivas en el sector de comercio exterior.

Visto desde América Latina, la determinación de eliminar el visado en cuestión es un mensaje de confianza para dos países que, a pesar de todas las críticas surgidas, han mantenido su tendencia liberalizadora y se han ocupado en plasmar un sello característico para sus relaciones internacionales. 

Anclados a unos postulados favorables a los negocios internacionales, tanto Perú como Colombia, sus gobiernos se mantienen en la apertura de escenarios correspondientes con sus realidades. Es algo que se acaba de ver reflejado, por ejemplo, en la importancia que dieron a su participación en la XXIV Cumbre Iberoamericana de Veracruz; diferente a los gobiernos de seis de los países latinoamericanos.

Es de esperarse que con la aprobación de la eliminación de la visa Schengen, el flujo de turistas, empresarios, estudiantes y gente del común, se incremente de manera importante hacia el viejo continente. 

Desde ahora se están planificando y estructurando algunos programas en sectores como el hotelero, de transporte y servicios, para adecuarse a lo que será una realidad inevitable: más colombianos y peruanos yendo a visitar a Europa.

Pero no será sólo en esa dirección, pues como resultado de los niveles de confianza expresados en los acuerdos, y como consecuencia del voz a voz, se va a notar que también muchos más europeos arribarán a esta parte del mundo.

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