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jueves, 7 de julio de 2016

La conmemoración ocurre en un momento en que desde distintos sectores y por diferentes razones, se reclama una nueva Asamblea Constituyente, mientras otros recordamos que aún existen temas pendientes por desarrollar en la actual carta política.  

Los constituyentes creyeron encontrar en la idea del Estado social y democrático de derecho, una fórmula política que enriquecida con los aportes del multiculturalismo y del reconocimiento de la diversidad, permitiría poner en marcha ese proyecto histórico de desarrollar una sociedad menos arbitraria y más pluralista, participativa y justa.  

La Asamblea Constituyente de 1991 tuvo una composición bastante pluralista, por lo que debería facilitar las negociaciones con los grupos insurgentes que no hicieron parte del proceso constituyente, con lo cual, la actual Carta debería ser un pacto de paz entre los colombianos.

Así el mayor desafío de esta Constitución, es la construcción de una nueva cultura política que comprenda que la paz no es una opción, sino el único destino posible para la realización de los derechos.

Considero que lo que debe hacerse es una segunda generación de reformas democráticas, que permita lograr la paz integral que buscó la Constitución de 1991, pero que quedó inconclusa porque varios grupos armados no se vincularon en ese entonces.

Les recuerdo que para convocar una Asamblea Constituyente es necesario evaluar si en el ambiente nacional hay oportunidad, ánimo político y alto respaldo ciudadano, aspectos que ahora no tenemos, pues en realidad existe una gran polarización por lo que no es conveniente abrir la caja de pandora a una nueva Constitución.

La Constitución Política de 1991 ha constituido el mayor instrumento de paz por cuanto recuperó la soberanía popular, consagró derechos y garantías fundamentales y ha sido el fundamento para los pactos de paz.  Sin lugar a dudas la Constitución de 1991 ha implicado un avance jurídico muy importante en materia de derechos humanos, tiene un catálogo de derechos mucho más generosa que la de la Constitución de 1886 y elevó la paz a derecho y deber ciudadano, que lo implementaremos en el próximo plebiscito. 

La Constitución de 1991 proclama que nuestro país es una república pluralista, que reconoce y protege la diversidad étnica y cultural como bases de la nación colombiana, enriquece el modelo de Estado Social de Derecho  desarrollado por el constitucionalismo europeo con la incorporación de los desafíos del multiculturalismo.  

En conclusión, la Constitución elevó la paz a derecho en el artículo 22 y 95, consagrando la paz como  un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento para todos los ciudadanos, por lo que estamos dispuestos a cumplir este mandato constitucional. 
 

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