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Luz Karime Grajales Cardona - lgrajales@larepublica.com.co martes, 14 de enero de 2020

La Dirección decidió conceder el registro de la marca Oro puesto que determinó que no existía el riesgo de confusión con El Rey.

La marca Oro logró registrarse en la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) pese a la oposición presentada por la Fábrica de Especias y Productos El Rey, que buscó demostrar un riesgo de confusión por similitud gráfica.

En principio, Manuel Alejandro Gómez solicitó el registro con el objetivo de identificar café, cacao, té o productos derivados del mismo, condimentos, especias, sal, polvos de hornear, entre otros similares.

Por ello, Fábrica de Especias y Productos El Rey se opuso al registro al considerar que la marca solicitada era susceptible de causar confusión en el mercado porque expresaba al consumidor las mismas ideas que denotan las marcas notorias que son propiedad de la opositora. También aseguró que El Rey y la figura de la corona tienen una estrecha relación, por lo cual, el signo solicitado Oro evocaba ideas de rey, imperio, realeza, monarquía, poder, monarca, dominio e ideas similares.

LOS CONTRASTES

  • Ángela AmayaSocia de Amaya Propiedad Intelectual

    “El signo solicitado se encuentra formado por la expresión predominante Oro que otorga suficientes elementos conceptuales y visuales. Estos eliminan el riesgo de confusión en el público consumidor”.

La empresa opositora aseguró que Rey y Oro tienen una figura de naipe sobre la cual subyace el concepto de realeza, soberanía y majestuosidad que son reconocidos en la marca previa. Según la compañía, las ideologías comunes de dichas expresiones denotan a los consumidores expresiones que ya están en el imaginario del público con el elemento gráfico de la marca El Rey.

Al mismo tiempo, afirmó que el signo solicitado era similarmente confundible con su marca en términos ideológicos, conceptuales y visuales, por lo cual, la solicitud recaería en una clara conexidad competitiva que afectaría a los derechos de la marca previa y de los consumidores.

Por su parte, Gómez negó la existencia de conexidad competitiva entre los signos enfrentados y aseguró que la distintividad del signo notorio no debería verse afectada. Además, añadió que al examinar la marca El Rey se observa que la misma está compuesta gráficamente por una figura de un rey, elemento predominante en dicho signo pues ocupa aproximadamente 70% del mismo y es fácil evidenciar que la figura de la corona alegada no es preponderante en ambos signos.

Al analizar este caso, la Superintendencia de Industria y Comercio decidió conceder el registro de la marca Oro puesto que determinó que no existía el riesgo de confusión argumentado por la empresa opositora Fábrica de Especias y Productos El Rey. “El signo solicitado “Oro” no atenta contra la integridad de la marca notoria El Rey, en la medida en que la fuerza distintiva de esta última no se ve afectada por el uso de la primera, ya que no son similarmente confundibles, lo que permite deducir que el signo solicitado no podría aprovecharse del posicionamiento del mercado del signo notorio”, concluyó el organismo en la decisión que permitió la competencia de ambas marcas.

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