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Bloomberg domingo, 10 de agosto de 2014

Lo que empezó hace tres años como una protesta por considerar que Samsung copiaba el “aspecto y el aire” del iPhone y el iPad derivó en un enfrentamiento que fue mucho más allá. Apple obtuvo finalmente veredictos judiciales equivalentes a un mes de ganancias de Samsung y no logró limitar el ascenso de la compañía, que llegó a ser la mayor fabricante de teléfonos inteligentes del mundo.

“Apple no tiene nada”, dijo Rodney Sweetland, un abogado de patentes de Duane Morris en Washington que sigue los casos. “Apple demandó al mundo. Fue a la guerra contra todos y lo único que consiguió fue una apelación de un fallo de US$1.000 millones, el cual, si gana, cubrirá sus costos legales en el mundo”.

El acuerdo de desistir de todo litigio global excepto dos juicios en California, que Apple ganó, indica que la compañía reconcentra su estrategia de patentes en la pregunta que lo inició todo: ¿Cuánto valor agrega el diseño a un aparato hecho de plástico, chips de computación y código de software?

“Tal vez haya necesidad de determinar de una vez por todas el valor de las patentes de diseño”, dijo Will Stefega, director de programa de la compañía de análisis de mercado IDC. “Tiene que resolverse de algún modo”.

Ni Apple ni Samsung accedieron a declarar por qué no han podido llegar a un acuerdo completo luego de mutuas acusaciones luego de que un abogado de Samsung se refiriera a Apple en términos de “jihadista” en una entrevista y de que Apple exigiera que en el futuro no se citara su participación en los procedimientos.

El enfrentamiento entre Apple y Samsung es la última gran batalla de una guerra que comenzó en marzo de 2010, cuando Apple demandó por primera vez a HTC Corp., la fabricante de teléfonos taiwanesa.

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