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Laura Fernanda Bolaños R. - lbolaños@larepublica.com.co Lunes, 26 de diciembre de 2016

Con el fin de que no se vuelvan a presentar errores de esta magnitud, el director Bocanegra y el Coronel Bonilla afirmaron que el accidente sucedió por factores humanos y no técnicos. El Coronel Bollina hizo especial énfasis en que “Lamia es una empresa que no presta servicios de transporte de línea, es decir, vuelos regulares de transporte de pasajeros que tengan un itinerario fijo, sino que actúa de acuerdo a la contratación realizando vuelos chárter”.

Dentro de la investigación se encontró que la  Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares de Navegación Aérea de Bolivia autorizó a que la aeronave volara por encima de los niveles de 28.000 pies, para los cuales estaba certificada, llegando a los 30.000 pies de altura. Además, Bonilla resaltó que “la aeronave en este caso, supuestamente estaba certificada para volar por encima de niveles de vuelo 290. Para poder volar en ese nivel se requiere de una certificación tanto de la aeronave como de la tripulación y está autorización la da la entidad de matrícula de la aeronave. En este plan de vuelo se ve descrita está autorización (…) Pudimos comprobar que no estaba certificada para volar este tipo de vuelo”. 

Al realizar una evidencia del equipaje, se estabaleció que el peso total de los tripulantes y pasajeros era de 1.036 kilos lo que sumado al combustible y demás factores de peso contenían un peso superior al permitido por la reglamentación. El peso real aproximado de la aeronave al momento del despegue fue de 42.148 kilos, lo que significa que estaba sobre su pesos máximo establecido en 41.800 kilos, afirmó el Coronel Bonilla.

Aún habiendo cargado todo el combustible que podía, la investigación preliminar también reveló que el avión no tenía autonomía suficiente para completar el vuelo, por lo que  el Coronel Bonilla explicó que se identificó que la tripulación pensó en aterrizar en Leticia´o Bogotá, pero optó por continuar con su rumbo no teniendo en cuenta que el mal tiempo impediría finalizar el itinerario. 

El el estudio también se reveló que aunque todas las alertas se activaron por que se acabó el combustible del avión, seis minutos antes los motores se habían empezado a apagar, la tripulación no informó de la situación a los controladores del terminal de Rionegro, Antioquia. Igualmente la controladora le pregunta al capitán de la aeronave si requiere un servicio adicional en tierra, a lo que el responde que por ahora no lo necesita, que más adelante notificará.

Aún sin notificar el apagado de los motores, a las 2:57 UTC, dos minutos antes del impacto, el último motor falla y el capitán de la aeronave de Lamia notifica que hay una falla total eléctrica y no hay combustible.

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