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  • Simón Granja

viernes, 7 de noviembre de 2014

“Hoy comienza una gran obra” son las palabras que pronunció San Antonio María Claret, el 16 de julio de 1849 en una pequeña habitación en compañía de cinco jóvenes sacerdotes, para fundar la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, más conocidos como Misioneros Claretianos. Esta congregación religiosa presentó la solicitud del registro de la marca Agua Mana Salud y Vida ante la Superintendencia de Industria y Comercio, pero la entidad se lo negó en segunda instancia.

La razón es que el superintendente delegado para la propiedad industrial, José Luis Londoño, declaró fundada la oposición de Laboratorio el Mana Colombia S.A. y revocó la decisión de la Dirección de Signos Distintivos en la que se permitía el registro del signo.

El Agua Mana Salud y Vida es agua natural obtenida de un manantial localizado en Chía, energizada y envasada por los Claretianos utilizando procedimientos de conocimientos milenarios y revelados por antiguas culturas, como la sumeria, griega y ayurvédica de la India. Según los Claretianos, esta bebida era utilizada por los chibchas, específicamente de la fuente de la que se extrae, lugar en el que se encontraron huesos humanos y armas primitivas.

Pero esta historia tiene un comienzo legal. El 19 de julio de 2012 los Claretianos presentaron la marca ante la SIC para distinguir agua mineral, que está comprendida en la clase 32 de la Clasificación Internacional de Niza. Una vez se publicó el extracto que así lo informaba, surgieron dos oposiciones, el Laboratorio el Mana Colombia S.A y The Coca Cola Company.

Los dos opositores argumentaron que el signo solicitado es similar y confundible con sus marcas ya registradas. El Laboratorio Mana por El Mana que distingue productos farmacéuticos y veterinarios, sustancias dietéticas para uso médico entre otros similares; y The Coca Cola Company, por su agua mineral, Manantial.

Sobre la oposición de Coca Cola, la Dirección dijo que conceptualmente son diferentes. Agua Mana por un lado evoca la idea de manjar milagroso enviado por Dios a modo de escarcha, para alimentar al pueblo de Israel en el desierto; mientras que el signo de Coca Cola hace alusión al nacimiento de las aguas.

Por otro lado, con la marca opositora, El Mana, ocurrió que aunque presentan mayores similitudes, los productos que distinguen no guardan relación alguna, resolviendo registrar el signo.

Ante la decisión, los opositores apelaron. El Laboratorio Mana argumentó que su marca fue declarada notoria en 2012 y presentó nuevamente las pruebas que así lo demostraron. El superintendente determinó que no ha bía pasado un tiempo considerable para que la notoriedad haya variado y esta es razón suficiente para negar la solicitud.

El abogado especialista en propiedad industrial, Eduardo Varela, de la firma Cavelier, dijo que “cuando las marcas son notorias, y sus titulares logran evidenciar esa condición ante la SIC, se rompe el principio de especialidad y no importa si los productos son diferentes. Por eso en este caso una marca notoria que identifica medicamentos logró evitar el registro de otra para aguas”.

Con ese argumento coincidió la abogada también especialista en propiedad industrial Carmen Julia Monroy de Wolf&Méndez quien dijo que la decisión del superintendente es ajustada a derecho.

Coca Cola también apeló, sin embargo su oposición, y nuevamente fue declara infundada y por este lado, no se afectó el registro de la marca.

Las Opiniones

Eduardo Varela
Abogado especialista en propiedad industrial de Cavelier

“Una marca notoria que identifica medicamentos logró evitar el registro de otra para aguas, aunque los fármacos y las aguas no compitan directamente en el mercado puesto que al tener notoriedad se rompe el principio de especialidad”.

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