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Colprensa lunes, 2 de septiembre de 2013

El jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, aseguró que es inconveniente para el proceso un cese bilateral de hostilidades mientras continúan las negociaciones, según él, esto llevaría a un prolongamiento indefinido del diálogo.

“Hemos dicho que no al cese al fuego, hemos reiterado ello, la explicación es dolorosa, es natural que la gente se pregunte ¿por qué se discute cuando están matando? Y nosotros sabemos que el cese de hostilidades debe ser definitivo. Hay respetables llamados de humanización de la guerra mientras están las conversaciones, creemos que eso no es lo correcto”, dijo de la Calle.

“Estamos viendo que en medio del dolor y sangre el balance militar para el Estado es altamente favorable por eso sería un contrasentido otorgar el cese al fuego y perder una ventaja estratégica que terminaría alargando el conflicto. El cese abre un escenario de confrontaciones que no favorecen la terminación del conflicto”, dijo de la Calle en relación al cese al fuego.

Según el negociador no solo las Farc necesitan garantías, también las necesitan quienes no están armados, “nosotros, todos los colombianos, también necesitamos garantías para ejercer la política”.

De la Calle puntualizó que la negociación no busca resolver los problemas de la vida cotidiana en Colombia, “eso no se está haciendo en La Habana, lo esencial es que el conflicto debe terminar al culminar la fase de implementación.

El jefe negociador sostiene que deben cumplirse simultáneamente los compromisos adquiridos por el Gobierno y los adquiridos por la guerrilla de las Farc para que el Estado “no se vea bajo la supervisión armada de un grupo para ver si se cumplen o no los acuerdos”.

Además, sostiene que la etapa de implementación puede demorarse incluso una década, “será en ese periodo donde deben operar los cambios para lograr una paz estable y duradera”.

El mecanismo de refrendación
El jefe negociador también se refirió al mecanismo de refrendación de los acuerdos finales que se logren con la guerrilla de las Farc, según él, es necesario que los colombianos refrenden los eventuales acuerdos, “una cosa es que pidamos discreción y otra que se hagan unos acuerdos a puerta cerrada”.

Según de la Calle, la discusión es sobre los instrumentos para refrendar los acuerdos y no sobre si se deben o no refrendar.

Así mismo, explicó las ventajas de uno y otro mecanismo de participación popular, “uno tiene una consulta popular o un referendo. La consulta sale fácil pero se requiere una participación de 10 millones de votos, y todos sabemos de la abstención que hay en Colombia y el gran problema es que no produce textos sino políticas”.

Y agregó, “el referendo exige una ley por parte del Congreso con revisión de la Corte, estamos hablando de siete millones de votos pero el problema es el tiempo que se toman las revisiones previas”.

De la Calle aseguró que el Gobierno no ha tomado en ningún momento decisiones unilaterales y agregó que en la mesa será motivo de discusión el mecanismo que se usará para dejar en manos del pueblo la decisión sobre lo acordado entre las partes.

“Queremos mantener la hipótesis de un referendo pero somos consientes de que cualquier refrendación debe ser discutida por el pueblo. La constituyente es un mecanismo de deliberación es como una segunda instancia de lo que se discute en La Habana y creo que sería inadecuada la apertura de un nuevo capítulo de discusión”, puntualizó De la Calle.

El funcionario concluyó que hay que conseguir la paz sobre el disenso que haya reglas de juego y refrendación de los acuerdos “para que todos, sin importar nuestra posición política, aceptemos las decisiones que tome el pueblo”.

Las declaraciones del jefe negociador se dieron durante el foro realizado por la Revista Semana “El proceso de Paz en La Habana, Conveniencia, Retos y Dilemas”.

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