Reuters Martes, 26 de junio de 2018

La decisión se adoptó en una reunión del Consejo Nacional de Estupefacientes

Colombia autorizó el martes utilizar drones para fumigar a baja altura con el herbicida glifosato los cultivos de hoja de coca, como parte de su estrategia parareducir en cinco años a la mitad el área sembrada con la materia prima de la cocaína, anunció el presidente Juan Manuel Santos.

El país sudamericano, uno de los mayores productores mundiales de cocaína, suspendió desdemayo de 2015 las fumigaciones desde aviones con glifosato, acogiendo una recomendación dela Organización Mundial de Salud que considera al químico como potencialmente cancerígeno y nocivo para el medio ambiente.

La decisión se adoptó en una reunión del Consejo Nacional de Estupefacientes, el máximo organismo del Gobierno para diseñar las estrategias de lucha contra el narcotráfico, un día después de que Estados Unidos reveló que los cultivos de hoja de coca en Colombia subieron a 209.000 hectáreas al cierre del 2017 y la capacidad para producir cocaína aumentó a 921 toneladas anuales.

“Hoy discutimos la utilización de los llamados drones, los aviones no tripulados que por su altura se asimilan a una fumigación terrestre, no aérea”, dijo Santos al término de la reunión en la que anunció que para el 2018 la meta de Colombia es erradicar 110.000 hectáreas, 70.000 en forma forzosa y 40.000 con sustitución voluntaria de cultivos.

“Se han hecho una serie de planes pilotos que le han dado pie al Ministerio de Salud y al Ministerio de Medio Ambiente para decir cumple con las condiciones de salud y de medio ambiente para poderla autorizar”, explicó el mandatario al insistir que la aspersión será a baja altura y sin efectos colaterales como sucedía con la fumigación desde aviones.

Colombia reconoció recientemente para el cierre de 2017 una área cultivada con hoja de coca de 180.000 hectáreas y ratificó un plan para reducir el área sembrada a 90.000 hectáreas en los próximos cinco años con la ayuda de Washington.

El país sudamericano, rodeado por dos océanos, es considerado uno de los principales productores mundiales de cocaína, actividad ilegal en la que están implicados grupos denarcotraficantes, bandas criminales conformadas por exparamilitares de ultraderecha y de la guerrilla del ELN, además de disidencias de las FARC.

Estados Unidos, el principal consumidor de la cocaína colombiana, apoya de manera militar y económica a Bogotá para combatir el narcotráfico. Entre el 2000 y el 2015 Colombia recibió unos 10.000 millones de dólares para programas militares y sociales y, aunque la ayuda se ha ido reduciendo, Washington aporta anualmente alrededor de 400 millones de dólares.