Colprensa Martes, 20 de agosto de 2013

También afirmó que el actual conflicto colombiano “es un eco del pasado, una cosa remota, de una época que fue, pero que no debía ser”. Agregó que este conflicto del pasado, ha actuado como un lastre para el desarrollo de Colombia. 
 
El jefe negociador expresó que ni él ni el Gobierno creen la teoría que sustentan las Farc sobre lo que ellas llaman unas “causas objetivas del conflicto armado”. Para él, lo que existen son “factores coadyuvantes”, entre los que se encuentran la situación de atraso en el campo, el contexto en que surgieron los grupos guerrilleros justo en medio de la denominada ‘Guerra Fría’ entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética y, “por supuesto, el narcotráfico, que ha sido la razón por la cual se ha prolongado la existencia de estos grupos”. 
 
Ante la renuncia de Luis Carlos Villegas como presidente de la Andi, De la Calle afirmó que si bien esta es “una mala noticia para los empresarios, es muy buena para el país”, debido a que de esta forma “se dedicará enteramente a la negociación de paz en La Habana”. 
 
Cabe recordar que Villegas es el representante del sector empresarial en la comisión negociadora del Gobierno en los diálogos de paz con la guerrilla desde estos empezaron. 
 
La agenda de la paz
 
Con respecto al campo, De la Calle afirmó que uno de los grandes problemas de éste es el rezago que tiene con respecto a otros sectores de la economía colombiana, agregando que sólo hasta ahora se están comenzando a generar proyecto de producción agroindustrial. 
 
Sin embargo este fenómeno está afectando la producción del pequeño campesino, generando una brecha social aún más amplia entre el sector industrial y el campesinado. Por esta razón, dice que para que la Nación comience a desarrollarse a un ritmo contemporáneo es necesario cerrar esta brecha y buscar el reencuentro entre esas dos realidades colombianas. 
 
Gracias a todo ese rezago en el sector agrario de Colombia es que, según De la Calle, se hace pertinente la negociación del primer punto de la agenda de paz en La Habana, sobre la política de desarrollo agrario y distribución de tierras. Para él, “éste es el único punto que tiene carne propia”, que tiene un contenido sólido sobe el desarrollo del país. 
 
El negociador del Gobierno afirma que por eso, el acuerdo logrado con las Farc sobe el primer punto de la agenda es el más importante de ella. Sin embargo lamenta que ese punto no haya sido profundizado en forma suficiente por los colombianos. Ante esto, reconoce que uno de los factores que han incidido sobre esto es la confidencialidad que se mantiene sobre lo que se acuerda en la mesa. 
 
De la Calle sostiene que este es un acuerdo “que no tiene antecedentes en Colombia”, ni siquiera en las reformas que se hicieron n los años 50 y 60. Justifica esta afirmación diciendo que en el caso actual, el acuerdo contempla “un verdadero programa de desarrollo agrario integral” que generará mayor sostenibilidad en la producción agrícola colombiana.