Domingo, 22 de julio de 2012

Afirmó Sergio Fajardo hace unos meses que Colombia necesita una ley que haga de la educación, la ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la cultura, la primera locomotora, la que jalone el desarrollo del país.

Pero la realidad de las propuestas, han sufrido serios descalabros, ante el debilitamiento del Estado Social de Derecho, pues el gasto social que en la constitución del 91 era la propiedad, fue relevado a un segundo lugar por la política fiscal y en especial, por el acto legislativo que se aprobó en el congreso a pupitrazo limpio, denominado la “regla fiscal”.

La propuesta inicial del gobierno, le dio prioridad a la privatización de las universidades y al lucro individual, para poner a andar la locomotora de la educación, en contravía de lo que en el mundo habían hecho las grandes potencias,  copiando además el nefasto modelo de Pinochet en Chile.

En esencia esta reforma buscaba restructurar el mercado laboral en función de la inclusión acrítica y subordinada por la economía global; en otras palabras solo quieren “formar” proletarios, para el mercado laboral, obedientes, no individuos pensantes. Dicen los expertos que un estudiante le cuesta hoy al Estado tres millones y medio de pesos al año; un soldado 18 millones y un preso 12 millones.

Si por lo menos a cambio de la reforma soltaran los soldaditos a laborar, se obtendría una utilidad importante; aquí está la disyuntiva; continuamos votando plata en la guerra y sembramos presente y futuro para Colombia. La Ministra de educación afirmaba sabiamente que la educación abre puertas y el conocimiento es la riqueza con la que nos enfrentamos a los mercados mundiales, cada vez mas avanzados tecnológicamente, y se preguntaba ¿Estudiar no es solo una condición para acceder al mercado laboral, si no la base de la prosperidad de un país y de fortalecimiento de su democracia?, pues bien la respuesta es:

 Si, entonces yo me pregunto ¿Por qué no lo hace el gobierno? ¿Por qué distraemos importantes recursos para cosas tan improductivas como la guerra y la perversa corrupción que carcome al Estado?

Exponía Ignacio Ramonet que árabes y griegos, chilenos y españoles, israelíes y británicos… una ola de manifestaciones recorren el mundo exponiendo la desesperación de los jóvenes ante un sistema que les impide entrar a la vida activa y los condena a un porvenir sombrío.

¿Por qué no echamos a andar la más importante de las locomotoras?

Presidente Santos, que junto con la de la salud, lo reeligieran si esto es lo que usted quiere y los colombianos de bien esperan de cualquier gobernante, antes que esto se salga de las manos como en el tema de la salud que no da espera.

Decídase por la opción de los pobres, que en este país son la inmensa mayoría pues como lo pregona Andre Gide, el mundo será salvado, si puede serlo, solo por los insumos y verá que la paz vendrá enseguida.

Por eso,  a los demócratas nos gusta que los estudiantes salgan juntos a la calle pregonando de que son estudiantes, porque tienen consigo ese carácter sin personajes que los hacen poetas de la vida y que así mismo los llevan a construir ilusiones perdidas de una sociedad mas justa e igualitaria al son de la música social y de las sonrisas espontáneas, en contra de la ideología neoliberal que estructuran el modelo voraz que genera miseria convirtiendo al mercado en la región oficial.